La arquitectura puede combatir la desigualdad

Así lo sostiene Alejandro Aravena, director de la Bienal de Arquitectura de Venecia. Esta disciplina, para él, puede reducir la desigualdad entre ricos y pobres.

"Reporting from the Front" (informar desde el frente) es el lema de la Bienal de Arquitectura de Venecia que arranca el sábado su 15ª edición, bajo la dirección del chileno Alejandro Aravena, de 48 años.

Aravena, que ganó en abril el renombrado premio Pritzker, considera que la arquitectura debe contribuir a reducir la desigualdad entre ricos y pobres y aboga por fomentar el ingenio y nuevas perspectivas, contó en entrevista con dpa.

dpa: La imagen simbólica de la bienal de este año es una mujer en una escalera que busca el horizonte. ¿Por qué eligió esta imagen?

Respuesta: En su viaje a Sudamérica, (el escritor británico) Bruce Chatwin conoció a una mujer mayor que caminaba por el desierto con una escalera de mano de aluminio cargada sobre los hombros. Se trataba de la arqueóloga alemana Maria Reiche, que quería investigar las Líneas de Nazca.

Para quienes las observaban desde el suelo, las líneas no tenían ningún sentido, pero vistas desde las alturas de la escalera, se convertíaan en un pájaro, un jaguar, un árbol o una flor.

Maria Reiche no tenía dinero para alquilar un avión para hacer sus estudios, pero era lo suficientemente creativa como para encontrar un camino para lograr su objetivo. Esa sencilla escalera es la prueba de que no debemos culpar a las condiciones difíciles cuando somos incapaces de hacer nuestro trabajo. Cuando falta algo, se requiere ingenio.

dpa: ¿Hasta qué punto representa esta imagen a la Bienal de Venecia 2016)

Respuesta: Nos gustaría que la Bienal 2016 abriera un nuevo ángulo desde el que mirar, como el que tuvo Maria Reiche desde su escalera.

La arquitectura debe responder hoy en día a preguntas complejas y a distintos desafíos. "Reporting from the Front" dará voz a quienes hayan desarrollado ya una nueva perspectiva y puedan por ello compartir algo de sus conocimientos, experiencias o ingenio con quienes siguen en tierra.

dpa: "Reporting from the Front" suena a informar desde un lugar en guerra. ¿Por qué ese lema? ¿Tiene la arquitectura algo que ver con conflictos y luchas?

Respuesta: La labor de la arquitectura es dar una nueva forma a los lugares en los que vivimos. Esos lugares incluyen viviendas, escuelas, oficinas, negocios, museos, edificios del gobierno, paradas de autobús, plazas, parques, calles, aceras o aparcamientos.

Sin embargo la forma de esos lugares no se define sólo por una tendencia estética o el talento de un diseñador sino que atiende también a regulaciones, intereses, a líneas políticas o económicas e incluso a una falta de coordinación o indiferencia.

Las fuerzas que trabajan aquí no son necesariamente amistosas: la codicia y la impaciencia, la ambición o el conservadurismo tienden a producir un entorno de construcción banal, mediocre y aburrido. Hay que ganar muchos combates para mejorar su calidad, y con ello la de la vida de las personas.

dpa: ¿Qué mensaje le gustaría transmitir con esta bienal de arquitectura?

Respuesta: En esta bienal se trata de compartir el trabajo de personas que inspeccionan el horizonte en busca de nuevos campos de acción con un público más amplio. Esas personas han unido el pragmatismo con lo existencial, la conveniencia con la audacia, la creatividad con el sano raciocinio. Ése es el frente desde el que deben informar, nos gustaría que compartieran historias de éxito y ejemplos en los que la arquitectura ha logrado, logra y logrará una diferencia.

dpa: Cuando fue galardonado con el premio Pritzker en abril dijo que le preocupaba el creciente número de pobres en las ciudades. ¿Puede la arquitectura ayudarlos?

Respuesta: El mayor reto ante el que nos encontramos hoy en día es la desigualdad. Pero la única solución que escuchamos es redistribuir la riqueza. Las ciudades pueden sin embargo lograr un atajo en el camino hacia una mayor igualdad. Porque cuando se diseñan de forma estratégica proyectos que tienen que ver con el espacio público, el transporte, la infraestructura o la construcción de viviendas se puede mejorar la calidad de vida de inmediato, sin tener que esperar.

dpa: Suena bien. ¿Pero cómo puede ser esto en la práctica?

Respuesta: Pensemos en alguien que vive involuntariamente a las afueras de una ciudad en un lugar con mala conexión y que debe pasar muchas horas al día en el transporte público. Imagínese la diferencia para su calidad de vida si esas dos o tres horas las pasa en los medios públicos más modernos con aire acondicionado y calefacción y donde pueda sentarse. ¿Cuesta dinero? Claro que sí, pero menos que otras alternativas que conocemos.

O piense en personas pobres que no pueden permitirse unas vacaciones. Los espacios públicos más bellos deberían estar en realidad en la periferia para que quienes no tienen dinero para descansar tengan a disposición parques o lagos. Esas posiblidades urbanas son importantes para redistribuir la calidad de vida, y reducir la ira y los roces sociales que surgen cuando las personas que tienen demasiado viven cerca de quienes no tienen nada.

SOBRE EL ENTREVISTADO: El premiado arquitecto Alejandro Aravena nació en 1967 en Chile. Desde 2001 dirige la oficina de arquitectura y planificación Elemental. Entre sus diseños más conocidos se encuentran las Torres Siamesas y el Centro de Innovación UC del campus de la Universidad Católica de Chile, donde estudió. Sus trabajos se han mostrado, entre otros, en la Harvard Graduate School of Design, en el MoMA de Nueva York y en la Bienal de Venecia. En abril fue galardonado con el renombrado premio Pritzker, el Nobel de la arquitectura.

Por Carola Frentzen, Dpa.