Antes de su visita a México, el papa Francisco tuvo un gesto de apoyo con la dirigente social Milagro Sala, detenida hace un mes en la provincia de Jujuy, a través de un estrecho colaborador. El Pontífice envió un rosario bendecido y le hizo saber a la líder de Tupac Amaru que está "preocupado por su situación".
Las autoridades la encarcelaron por organizar un campamento frente a la sede de gobierno provincial, pero luego le imputaron un delito más grave que impide su liberación: asociación ilícita, fraude y extorsión.
Según Infobae, Francisco eligió a Enrique Palmeyro, un argentino de su extrema confianza y número dos de Scholas Occurrentes, el proyecto educativo que se inició en el Arzobispado de Buenos Aires y hoy trabaja a escala mundial, para hacer llegar su mensaje a Sala.
El lunes pasado, luego de llegar desde el Vaticano, Palmeyro visitó el campamento que distintas organizaciones sociales montaron en Plaza de Mayo para pedir la liberación de Sala.
"Preguntó por Alejandro Coco Garfagnini, coordinador nacional de la Tupac Amaru, pero no lo encontró. Finalmente habló con otros allegados a la diputada del Parlasur y allí transmitió el mensaje de Francisco", publicó el portal de noticias.
El rosario que Francisco le envió a Sala todavía no llegó a la celda donde pasa hoy sus días, pero sí está colgado en una pared otro similar que el Santo Padre le había regalado a la militante ultrakirchnerista en 2014, durante un encuentro que mantuvieron en la Santa Sede.