Los organizadores de un frigorífico comunitario en Auckland, en el centro de Nueva Zelanda, celebraron hoy el éxito que está teniendo la iniciativa, que ya se realiza en otros países como España (nevera solidaria) o Argentina (heladera social).
La comida que se puede tomar de manera gratuita de la nevera "literalmente vuela", señaló la responsable, Amanda Chapman.
El proyecto consiste en que los residentes a los que les sobra comida la donan y aquellos que la necesitan pueden llevársela. De esa forma se aprovecha todo y se generan menos desperdicios.
"La cantidad de apoyo que ha recibido el refrigerador es abrumadora", dijo Chapman hoy en una entrevista con el blog Love Food Hate Waste (Amo los alimentos, odio la basura).
Los alimentos no suelen durar más que unas horas en la heladera, y algunas cosas incluso desaparecen en cuestión de minutos, añadió Chapman.
En una semana pasan más de 1.000 alimentos por el refrigerador, que está situado en un parque comunitario.
"El refrigerador comunitario es definitivamente un éxito", dijo Sarah van Boheemen, portavoz de WasteMINZ, un grupo que representa a la industria de los desperdicios en Nueva Zelanda. "Ha ayudado a recortar la brecha entre la reducción de la basura y la distribución del exceso de comida entre quienes la necesitan".
Las empresas y sobre todo las familias neozelandesas tiran al año una cantidad de alimentos equivalente a más de 872 millones de dólares locales (603 millones de dólares estadounidenses), según la web Love Food Hate Waste.