Ecuador lamenta negativa de EEUU a proteger a irregulares

Unos 200 mil ecuatorianos están en Estados Unidos en situación irregular y no se verán beneficiados con una protección temporal que ese país ofrece.

Ecuador lamentó hoy la negativa del Gobierno de Estados Unidos a dar el Estatus de Protección Temporal (TPS) a ecuatorianos que permanecen en forma irregular en ese país, solicitud formulada ante las consecuencias del terremoto que vivió el país andino en abril.

"El Gobierno del Ecuador lamenta que con esta negativa por parte del gobierno de los Estados Unidos, cerca de 200 mil ecuatorianos en situación irregular no se vean beneficiados con una protección temporal que habría aliviado sus condiciones de vida" señala la Cancillería en un comunicado.

El documento puntualiza que Estados Unidos otorga el TPS a los migrantes de países "que no están en condiciones de garantizar la seguridad elemental de sus ciudadanos".

"No se puede decir que el Estado ecuatoriano no se encuentra en condiciones de manejar adecuadamente el retorno de sus ciudadanos al Ecuador", advierte el Secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Jeh Johnson, en una carta dirigida a la Cancillería ecuatoriana.

La Cancillería dice que luego de la solicitud formulada a Estados Unidos, se cumplieron todos los requisitos necesarios incluyendo reuniones con la Seguridad Interna y con congresistas estadounidenses.

"El Gobierno ecuatoriano seguirá luchando por una reforma a favor de leyes migratorias justas y humanas, que garanticen y defiendan los derechos de nuestros compatriotas en el exterior", añade la nota oficial.

"Asimismo renovamos nuestro firme compromiso con nuestros hermanos y hermanas migrantes que se encuentren en cualquier parte del mundo", advierte el comunicado.

El TPS es un mecanismo de ayuda que otorga Estados Unidos a los extranjeros que viven en su territorio y que son oriundos de países en donde se registran alteraciones de vida por calamidades por fenómenos naturales.

Ecuador presentó su solicitud en mayo de 2016, un mes después del terremoto que dejó 673 fallecidos y pérdidas por 3.300 millones de dólares