BARJAM fue probablemente la palabra más utilizada en Irán en los pasados meses: el acrónimo en farsi del acuerdo nuclear ha estado en boca de todos desde el 14 de julio de 2015.
La sigla para "Plan de Acción Conjunto y Completo" significa el fin de los malos tiempos y la esperanza para un futuro mejor con una economía más próspera.
También el presidente iraní, Hassan Rohani, lo ve de esta manera. "Estamos en camino hacia una nueva y mejor era", promete el clérigo.
"Ya no nos puede ir tan mal", asegura por su parte un ejecutivo de banco en Teherán. Tras casi diez años de aislamiento político y sanciones económicas la situación solo puede mejorar, agrega.
Irán dio marcha atrás de forma masiva con su programa nuclear y de esta manera cumplió con todas las condiciones del acuerdo nuclear de julio pasado, según informó hoy la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA).
El acuerdo fue sellado entre Irán y las cinco potencias con poder de veto en las Naciones Unidas (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido), más Alemania.
Con el levantamiento de las sanciones por parte de la comunidad internacional, a partir de ahora Irán podrá exportar más petróleo y gas y tendrá nuevamente acceso a la banca internacional. Las inversiones extranjeras posibilitarán la creación de nuevos empleos y la modernización de la infraestructura.
Desde el punto de vista político, Rohani obtuvo lo que ya había querido antes de asumir la presidencia en agosto de 2013: "La reconciliación con el mundo".
Desde el acuerdo nuclear sellado casi todos los ministros de Relaciones Exteriores occidentales estuvieron en Teherán para iniciar nuevas relaciones con ese país, que permaneció aislado internacionalmente durante años.
"Primero fuimos una amenaza y ahora somos nuevos socios potenciales", dijo el diplomático iraní Mohammed Ahani Amineh.
La decisión de Estados Unidos y la Unión Europea (UE) de levantar las sanciones contra Irán da motivo de esperanza, pero también genera en muchos analistas un 'déjà vu'.
Ya en 1997 hubo expectativas cuando llegaron los reformistas al poder con el presidente Mohamed Jatami. "La primavera persa sin embargo fue corta en aquel momento", señala un analista político en Teherán.
En 2005, junto con Mahmud Ahmadineyad volvió la mano dura al poder. Tanto Jatami como los reformistas desaparecieron de la escena política, y aún están afuera.
Siguieron años de aislamiento y lo que el ex presidente Akbar Hashemi Rafsanyani calificó de "los ocho años negros en la historia de Irán".
Con el acuerdo nuclear, Rohani tiene ahora buenas cartas. El mandatario y los reformistas pueden salir beneficiados el 26 de febrero cuando se celebren elecciones parlamentarias.
Con un victoria electoral y la posterior y prácticamente segura reelección de Rohani, dejaría afuera a la línea dura al menos hasta 2021.
Pero tampoco con Rohani Irán es el socio ideal de Occidente. Un diplomático occidental, sin embargo, lo ve de un modo más pragmático. "Un mal amigo es mejor que un buen enemigo".
En tanto, la política exterior ya tuvo las primeras señales positivas. No sólo en el conflicto con Siria sino también en la lucha contra la milicia terrorista Estado Islámico (EI), Irán se mostró cooperativo.
Esta misma semana se produjo un incidente militar en el Golfo Pérsico. Barcos de la Marina estadounidense penetraron en aguas territoriales iraníes, tras lo cual fueron arrestados diez soldados norteamericanos. Antes del acuerdo nuclear, un incidente de estas características podría haber desencadenado una crisis internacional.
Pero ahora el problema con los antiguos archienemigos se resolvió en menos de 24 horas.
"El hecho de que este tema se resolviera pacíficamente y de manera eficiente subraya el papel decisivo de la diplomacia cuando se trata de fortalecer y hacer seguro nuestro país", dijo el secretario de Estado noretamericano, John Kerry.