“Llevo grabado en mi corazón las historias, los sufrimientos de los menores que fueron abusados sexualmente por sacerdotes y siento mucha vergüenza por las personas que tenían a su cargo el cuidado de estas tiernas criaturas” le infligieran este mal, dijo el papa Francisco en la reunión que mantuvo en Filadelfia con los obispos invitados al Encuentro Mundial de las Familias.
Momentos antes, el líder del Vaticano llevó adelante un encuentro con un grupo de "supervivientes" de este flagelo, a quienes aseguró que sus palabras "no pueden expresar plenamente mi dolor por el abuso que han sufrido".
"Ustedes son preciosos hijos de Dios que siempre deberían esperar nuestra protección, nuestra atención y nuestro amor. Estoy profundamente dolido porque su inocencia fue violada por aquellos en quien confiaban", agregó el santo padre.
Calificando como "muy inquietante" saber que, en algunos casos, "incluso los obispos eran ellos mismos los abusadores", Francisco se comprometió a "seguir el camino de la verdad" y afirmó que "el clero y los obispos tendrán que rendir cuentas de sus acciones cuando abusen o no protejan a los menores".
Eso mismo fue lo que el Papa reiteró luego ante los obispos presentes esta mañana en el Seminario San Carlos Borromeo en Filadelfia.
“Los pecados de abuso sexuales a menores no pueden ser mantenidos en silencio por más tiempo. Me comprometo a la celosa vigilancia de la Iglesia para proteger a los menores y que todos los responsables rendirán cuenta”, dijo al pronunciar un discurso en español y que contó con declaraciones improvisadas en el momento.
“Los supervivientes de abusos se han convertido en verdaderos heraldos de esperanza, y ministros de misericordia. Le debemos a ellos y sus familias nuestra gratitud por su valor de hacer brillar la luz de Cristo sobre el mal del abuso de menores”, concluyó.
Cuestionamientos a la cultura del consumismo
"Hablo en castellano porque me dijeron que todos hablan castellano", dijo Francisco, quien provocó las risas de los obispos en más de una ocasión durante su discurso.
"Antes se vendía fiado, había confianza, conocimiento y vecindad. Pero en estas últimas décadas se ha desarrollado y ampliado otros tipos de negocios: los shoppings centers. El mundo parece que se ha convertido un gran shopping donde la cultura ha adquirido una dinámica competitiva", fue la figura que utilizó el Papa para criticar el consumismo.
"No hay un vínculo personal, ya no hay vecindad. La cultura entró en la dinámica de no ligarse a nada ni a nadie. Consumir relaciones, consumir amistades. Consumir y consumir. Un consumo que no genera vínculos. Así, los vínculos son un mero trámite en la satisfacción de mis necesidades y lo importante deja de ser el prójimo. Esta conducta genera una cultura que descarta todo aquello que no sirve", criticó Francisco.
El Papa también llamó a los jóvenes a "animarse" a casarse. "Una señora vino me preocupada y me dijo: 'Mi hijo no se va, no se quiere casar'... Señora, no le planche más las camisas, bromeó".