El papa Francisco dio hoy su primera misa en La Habana, Cuba, y le dio al pueblo de la isla un mensaje que, en medio de una etapa de apertura de relaciones con EEUU, puede sonar como recomendación ante lo que puede ser el futuro del país cuando se elimine el bloqueo.
"No descuiden al prójimo por proyectos que pueden ser tentadores", aseguró Francisco ante una Plaza de la Revolución colmada.
A partir del relato de una situación en la que Jesús interrogó a sus discípulos sobre qué hablaban y estos se negaron a responder porque lo que discutían tenía que ver con la vanidad de ambos, Francisco concluyó que "la buena nueva" era "la importancia de un pueblo", y de inmediato agregó que "la importancia de una persona se mide en cómo sirve a la fragilidad de su hermano".
"Quien no vive para servir, no sirve para vivir", cerró el papa esta parte de la misa.