Según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), reducir en un 25% la comida que desperdiciamos sería suficiente para acabar con el hambre en el mundo.
De acuerdo con la organización, perdemos o desperdiciamos 1.300 millones de toneladas de alimentos cada año, mientras que 795 millones de personas sufren de desnutrición. Se precisa que a la basura va a parar el 50% de las frutas y los vegetales, el 35% del pescado, el 30% de los cereales y el 20% de la carne.
La producción de comida es uno de los mayores sectores productivos del mundo, y si un tercio de todo esto se produce en vano, imaginen el efecto que puede tener en los recursos naturales, en la tierra, en el agua, en la energía y en los gases que provocan el 'efecto invernadero'”, explica Robert van Otterdijk, coordinador del programa para el ahorro de alimentos de la FAO.