La nave de carga rusa Progress M-27, lanzada ayer a la Estación Espacial Internacional, cae sin control a la Tierra luego de que entrara en la órbita errónea y perdiera contacto con el centro de control.
Tras varios intentos fallidos de recuperar el control de la Progress, los técnicos rusos observaron que el carguero giraba a gran velocidad sobre su propio eje, algo que le impide cualquier intento de maniobrar para acercarse y acoplarse a la EEI, indicó el diario español ABC.
Los científicos esperan que se desintegre al tomar contacto con la atmósfera, por lo que es improbable que alcance la superficie de la Tierra.
La Progress M-27M, que cuenta con una masa en lanzamiento de 7.290 kilogramos, transporta cerca de 2,5 toneladas de suministros para la EEI, que incluye combustible, oxígeno, alimentos, equipos científicos y regalos para los tripulantes de la Estación espacial.