La tragedia del avión de Germanwings que se estrelló en los Alpes franceses y produjo la muerte de sus 144 ocupantes va sumando nuevos datos. Ahora se conoció que el copiloto del vuelo 4U-9525 que iba desde la ciudad española de Barcelona a la alemana Düsseldorf, identificado como Andreas Lubitz, padeció un trastorno psicológico hace unos años que obligó a suspender sus entrenamientos.
Diarios alemanes como el Der Spiegel informaron que, en base a los testimonios de otros colegas aeronáuticos de Germanwings (una aerolínea low-cost propiedad de Lufthansa), Lubitz sufrió el Síndrome de Burnout durante buena parte del año 2009.
Se trata de una patología psicológica que provoca agotamiento, depresión y fatiga crónica, entre otras alteraciones como ineficiencia y negación de la realidad, causada por el estrés que se produce en el ambiente laboral, sobre todo por la sobrecarga de horas de trabajo y el elevado contacto con otras personas.
Otras causas posibles del Síndrome de Burnout pueden ser la permanencia alargada en un puesto de trabajo, inconformidad con el salario recibido, mal clima laboral y sobreexigencia personal para desempeñarse en sus obligaciones.
Este dato surgió luego de las declaraciones del presidente de Lufthansa, Carsten Spohr, al señalar que Lubitz había dejado sus entrenamientos de piloto a mediados del 2009 por motivos personales, aunque se negó a revelar los motivos amparándose en el secreto médico.
De todos modos, desde ambas compañías aéreas siempre se sostuvo que este copiloto estaba totalmente capacitado para volar aeronaves y que había pasado todos los exámenes sin problemas.
Al propio piloto no puede reprochársele ningún comportamiento incorrecto, ya que actuó "de manera ejemplar", dijo el presidente de Lufthansa, que recalcó: "Tenemos plena confianza en nuestros pilotos. Son y siguen siendo los mejores del mundo". Y agregó: "Cuando un hombre arrastra consigo a la muerte a otras 149 personas, eso es otra palabra que suicidio".