En el inicio de la Cuaresma católica, que culmina con la celebración del domingo de Pascuas, el papa Francisco emitió una dura condena al trabajo en negro: advirtió que no se pueden utilizar ni la asistencia a misa, ni la comunión, ni las limosnas a la Iglesia como excusas para no pagar salarios justos. Y señaló también que el mejor ayuno de Cuaresma es pagar los salarios enteros- no en negro, para evitar así el aporte para las jubilaciones y la cobertura sanitaria, y ayudar a los necesitados.
Jorge Mario Bergoglio preguntó hipotéticamente: "¿Cómo es la relación con tus empleados? ¿Les pagas en negro? ¿Les pagas el salario justo? ¿Pagas tu cuota para sus pensiones y su seguro sanitario?. Si no se hace, la limosna no justifica pues, «tú no puedes hacer donativos a la Iglesia a costa de la injusticia con tus empleados. Es un pecado gravísimo: usar a Dios para cubrir la injusticia".
También criticó a quienes esquivan los ayunos con ricos platos sin carne, algo que se da cada viernes durante la Cuaresma católica. En este sentido, el papa argentino subrayó la importancia de la sinceridad del corazón presentando como hipócrita a quien diga: "Hoy es viernes, no se puede comer carne... Me haré un hermoso plato de marisco, un pequeño banquete… y así evito la carne. En la misma hipocresía caen los que valoran los tres primeros mandamientos, referidos a Dios y descuidan los otros siete referidos al prójimo".
Además dejó claro que "no es buen cristiano quien no hace justicia a las personas que dependen de uno, quien no se desprende de algo para dárselo a quien sufre necesidad".
Y señaló que la Cuaresma "no consiste en abstenerse de carne el viernes y hacer alguna cosilla buena, al tiempo que se deja crecer el egoísmo, la explotación del prójimo, el ignorar a los pobres".