Por primera vez en la historia de la iglesia católica, dos pontífices (el actual, Francisco y el anterior, Benedicto XVI), cruzaron la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro en la inauguración de un Año Jubilar. El ex pontífice alemán fue el primer peregrino que atravesó la Puerta tras el papa Francisco, destacó la prensa católica.
Tras abrir las grandes puertas de bronce de la basílica de San Pedro, el papa Bergoglio reiteró que la misericordia supera a los juicios de moral en la Iglesia Católica.
Francisco rezó de pie ante el umbral de la puerta antes de atravesarla, el primero de los estimados 10 millones de fieles que pasarán por allí en el próximo año, dentro de un rito de peregrinaje que se remonta siglos atrás.
Justo detrás del papa Francisco pasó el papa emérito Benedicto XVI, delgado y con aspecto frágil, pasando con cuidado por los dos escalones con ayuda de un bastón y de su antiguo asistente. Fue una salida pública poco habitual para Benedicto, de 88 años y cuya histórica renuncia llevó a la designación de Francisco y a un papado dedicado a mostrar el lado amable de la Iglesia.
Francisco lanzó el jubileo de 12 meses para destacar lo que se ha convertido en un tema clave de su papado: mostrar el lado misericordioso y acogedor de una Iglesia católica a la que a menudo se conoce más por sus juicios y valoraciones sobre moral.
"Cuánto mal hacemos a Dios y su gracia cuando hablamos de pecados castigados por su juicio antes de hablar de que son perdonados por su misericordia", dijo Francisco ante unas 50.000 personas reunidas bajo la lluvia para la misa que inauguraba el jubileo. "Tenemos que poner la misericordia antes del juicio, y en cualquier caso el juicio de Dios siempre será a la luz de su misericordia".
La puerta santa del Vaticano, situada a la derecha de la entrada principal a la basílica, está decorada con 16 paneles de bronce que muestran la redención del pecado del hombre a través de la misericordia. Atravesarla simboliza el peregrinaje de la vida y los sacrificios que, según la tradición católica, deben soportarse para obtener la gracia divina.
"Debemos absorber el mensaje de que Dios siempre nos perdona, que es el mensaje que nos da el papa", dijo María Sila, peregrina de Buenos Aires, mientras esperaba a que comenzara la misa.
Después de que Francisco y Benedicto pasaron por el portal, fueron seguidos por el presidente italiano y otros dignatarios y por el primer grupo de peregrinos.
En un indicio de que el mismo Francisco se asombró por la endeble apariencia de Benedicto, le pidió a la multitud que rece por "su buena salud". Los fieles estallaron en aplausos y vivas al escuchar el llamado.
Francisco anunció su Año Santo en el segundo aniversario de su papado, afirmando que su misión es "dar alivio a todo hombre y toda mujer en nuestra era". Es algo que se ajusta a su visión de la Iglesia como "un hospital de campaña" para almas heridas, donde los lastimados son recibidos con amor en vez de opiniones sobre su conducta.
Por lo general, los años santos se celebran cada 25 o 50 años y a lo largo de los siglos se han utilizado para animar a los fieles a hacer peregrinajes a Roma y obtener una "indulgencia", dentro de una antigua tradición de la Iglesia relacionada con el perdón de los pecados.
El último jubileo se celebró en 2000, cuando Juan Pablo II dirigió la entrada de la Iglesia en su tercer milenio y unos 25 millones de peregrinos viajaron a una Roma que pasó un proceso de restauración de millones de dólares para la ocasión.