EEUU: "Los inmigrantes traen enfermedades"

"Aseguren nuestras fronteras" o "fuera la inmigración ilegal", entre las frases que cientos de ciudadanos utilizan en el sur de California para pedir que no se traslade un centro fronterizo.

Foto: 80grados.net
Foto: 80grados.net

Con pancartas que piden "Protect our borders" -protejan nuestras fronteras-, cientos de ciudadanos de la ciudad de Murrieta, en el sur de California (EE.UU.), se oponen al traslado a un centro local de la Patrulla Fronteriza de varios grupos de niños y mujeres provenientes de Centroamérica.

Los manifestantes han estado bloqueando el paso de los autobuses que transportan a los indocumentados, que están siendo transferidos desde Texas y Arizona debido al colapso en esos lugares de las instalaciones que albergan a los miles de inmigrantes que han llegando a la frontera sur de EE.UU. en los últimos meses.

Aseguran que no quieren a los sin papeles en Murrieta porque "traen consigo enfermedades" y "muchos de ellos son delincuentes" y culpan al gobierno de Barack Obama de la crisis migratoria que se está viviendo en suelo estadounidense.

Frente a los que protestan contra los indocumentados, separados por un cordón policial y ante la atenta mirada de los periodistas, están los activistas que trabajan en favor de los derechos de los inmigrantes y sus simpatizantes, quienes también llevan una semana montando guardia en la localidad californiana.

En los últimos días se han vivido escenas de tensión entre ambos grupos, que no han dejado de proferirse gritos e insultos, teniendo que intervenir las autoridades en varias ocasiones realizando varias detenciones.

"Estamos aquí para que el gobierno haga algo de una vez por todas para arreglar el sistema migratorio", le dice a BBC Mundo Angela, una vecina de Murrieta que lleva desde la semana pasada apostada junto a varios familiares y amigos en la carretera que conduce al centro de la Patrulla Fronteriza en el que deberían ser hospedados los indocumentados, que en su mayoría provienen de Guatemala, Honduras y El Salvador.

Por su parte, el alcalde de Murrieta, Long se queja de la falta de información por parte del gobierno federal.

"Nuestra principal prioridad es la seguridad de la comunidad. Nos preocupa el estado de salud de los inmigrantes. Les ofrecimos una clínica móvil para someterlos a una revisión médica pero la rechazaron", explica el alcalde.

"También nos preocupa el estado de las instalaciones de la Patrulla Fronteriza. En realidad es una cárcel. Quieren meter a niños y mujeres en una cárcel durante varios días. Este no es el lugar para albergarlos", señala Long.

Pese a las protestas en contra de los sin papeles y los altercados que ha habido en los últimos días entre partidarios y detractores de los inmigrantes, el alcalde de Murrieta hace hincapié en el rechazo del consistorio de la ciudad a los insultos y las agresiones físicas.

"En Murrieta no hay racismo. Yo soy medio hispano y mi mujer lo es al 100%. Nuestros ancestros eran hispanos. No sé de dónde han sacado lo del racismo", asegura Long.

A favor de los inmigrantes.

Nora, una panameña nacionalizada estadounidense que desde hace más de diez años vive en Murrieta, no está de acuerdo.

"Claro que hay racismo en esta zona. Lo sé por la forma en la que te miran y te tratan", asegura la mujer, que consideró:

"Los que protestan en contra de los sin papeles son unos egoístas que no piensan en el bienestar de los niños".

 El cantante Lupillo Rivera, hermano de la fallecida artista mexicano-estadounidense Jenni Rivera, participó de las manifestaciones a favor, y recibió insultos y hasta una escupida.

"Los videos en los que se les ve escupiéndome lo dicen todo. Estoy de acuerdo con que tengan sus sentimientos y los expresen pero no creo que escupir sea algo correcto. Creo que es un acto de racismo y el racismo no debe de existir".


La tensión crece en Murrieta y en otras localidades del sur de EE.UU. y la crisis migratoria desatada por la llegada de más de 50.000 menores centroamericanos desde el pasado octubre no tiene visos de resolverse.

Mientras el presidente Barack Obama pide fondos adicionales al Congreso de su país para hacer frente a la "emergencia humanitaria" de los indocumentados, partidarios y detractores de los inmigrantes van a seguir manifestándose para exigir una solución, agrega el mismo diario.