El sitio Rorate Caeli reveló que el papa Francisco se reunió con el líder lefebvrista, Bernard Fellay, superior general de la orden fundada por Marcel Lefebvre, excomulgado por el papa Juan Pablo II en 1.988.
Rorate Caeli, como recuperó diario La Nación, indicó que no se trató de un encuentro "casual".
Destacó que, como el sumo pontífice decidió vivir en Santa Marta, es "más accesible" que pontífices anteriores y que Francisco había sido informado de la presencia de Fellay en la residencia.
"El encuentro aparentemente fue corto y cordial", resaltó la página y concluyó su primicia diciendo que, según sus fuentes, "el papa tiene un verdadero interés en resolver esta situación".
Por su parte, como citó el matutino porteño, el prestigioso e informado vaticanista Andrea Tornielli, presentó otra versión del hecho en Vatican Insider (sito especializado del diario La Stampa).
Allí apuntó que el encuentro entre Fellay y el santo padre fue más bien casual, ya que se encontraron en el comedor de Santa Marta, donde ambos estaban cenando, pero en mesas distintas.
El superior de los lefebvristas había sido invitado a cenar allí por el arzobispo Augustine Di Noia y el obispo Guido Pozzo, que trabajan en la pontificia comisión Ecclesia Dei, creada por Juan Pablo II en 1988 para intentar superar el cisma.
"El encuentro, por lo tanto, fue breve, no hubo audiencia ni una conversación cara a cara", según Tornielli, que en diálogo con La Nación destacó que no había que esperarse del mismo alguna novedad en cuanto a un acercamiento entre las dos partes, sino más bien la confirmación de la importancia que el Papa le da a la cultura del diálogo.
Debe recordarse que Fellay criticó abierta y muy duramente a Francisco en un discurso pronunciado el 12 de octubre pasado en Kansas City, Estados Unidos.
Calificó su prédica como "genuino modernismo", disparó que "si era un desastre la Iglesia Católica antes de su elección, ahora él [Francisco] está haciéndolo 10.000 veces peor".
Marcel Lefebvre, que fundó la orden la Fraternidad San Pío X, fue excomulgado por Juan Pablo II en 1988 y murió en 1991.