El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, descartó hoy en Ciudad de México el envío de cascos azules para pacificar la situación en Ucrania como le pidió el lunes el presidente interino Alexander Turchinov.
"En este momento, no parece ser muy práctico enviar tropas", dijo Ban en una entrevista con el diario mexicano "Reforma", antes de participar hoy en la capital mexicana en la inauguración de una reunión sobre cooperación para el desarrollo.
El funcionario afirmó, además, que en cualquier caso el envío de tropas de pacificación tiene que ser aprobado por el Consejo de Seguridad, al que pertenece Rusia.
Cada uno de los cinco integrantes del organismo tiene poder de veto y es improbable que Rusia diera su visto bueno a una medida de este tipo para el conflicto que Moscú mantiene con Ucrania.
"A menos que tengamos un claro mandato y autorización del Consejo de Seguridad, yo no puedo tomar ninguna acción", afirmó el secretario general de la ONU.
Ban dijo que la crisis en Ucrania tiene implicaciones globales y no sólo para la región.
"Es algo que tiene que ver con los principios fundamentales de la Carta de Naciones Unidas. La integridad territorial y soberanía deben protegerse y no deben atacarse", indicó.
El lunes Turchinov pidió a Ban en una conversación telefónica el envío de tropas de paz de la ONU a la región este de Ucrania.
Ucrania avanza sobre separatistas ante advertencias de Moscú y ONU
Dos días antes de que tengan lugar conversaciones clave en Ginebra sobre la crisis de Ucrania, el gobierno central de Kiev decidió enviar unidades especiales al este del país para hacer frente a los separatistas prorrusos, en una maniobra que despertó advertencias tanto en Rusia como en la ONU.
Al menos cuatro personas murieron en los operativos lanzados por el Ejército ucraniano para recuperar el control de un aeropuerto en el área de Donetsk. La base, según lo reportado por el presidente interino Alexander Turchinov, volvió a estar bajo control oficial.
El operativo de las fuerzas gubernamentales había sido anunciado hoy, luego de que venciera el ultimátum que exigía a los separatistas que abandonaran los edificios públicos tomados.
"El objetivo es proteger a los ciudadanos de los terroristas que quieren destrozar el país", aseguró el presidente interino de Ucrania en referencia a los bríos independentistas del este, donde se exige ante todo una mayor autonomía para los habitantes rusoparlantes.
Un portavoz de sectores activistas reportó que fuerzas del gobierno dispararon contra las barricadas erigidas a las afueras de la ciudad de Slaviansk y que hombres armados rodeadon la localidad mientras las "fuerzas de autodefensa" se preparaban para un ataque.
El envío de unidades militares "viola las normas legales ucranianas y el derecho internacional", dijo el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, en Pekín, mientras que el presidente Vladimir Putin se comunicó poco después con el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, para advertir que la violencia ejercida por Kiev en regiones del este de Ucrania agudizaba la crisis, según reportaron fuentes del Kremlin.
Putin dijo que "la operación violenta" del gobierno ucraniano recrudecía considerablemente la situación y reclamó que la ONU y la comunidad internacional condenaran "el proceder inconstitucional" del gobierno de Kiev, luego de haber hablado ayer con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para solicitar que su país evitara un derramamiento de sangre.
No obstante, este martes la Casa Blanca dijo considerar justificadas las acciones militares emprendidas por Kiev para aplacar el levantamiento separatista.
"El uso de la fuerza no es la mejor opción. Dicho esto, el gobierno de Ucrania tiene la responsabilidad de garantizar el orden y el respeto a la ley y esas provocaciones en el este de Ucrania están creando una situación en la que el gobierno tiene que responder", dijo el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, quien llamó a los separatistas prorrusos a "abandonar los edificios que han tomado".
Las Naciones Unidas también advirtieron desde Ginebra, donde la alta comisionada para los Derechos Humanos, Navi Pillay, solicitó al gobierno de Kiev que reforzara la protección y las garantías a las minorías del país y trabajara por paliar cualquier incitación al odio entre los diferentes grupos étnicos.
Pero las advertencias del organismo internacional no estuvieron dirigidas exclusivamente a Kiev, sino también a Moscú, al que se acusa de intervenir en el alzamiento.
Existen numerosos indicios de que "algunos de los participantes en las protestas y los combates (...) no provienen de la región en cuestión y llegaron desde Rusia", asegura el informe de la ONU, que alerta sobre los paralelismos de lo que ocurre en el este de Ucrania y lo ocurrido en la península de Crimea antes de que fuese anexada por Rusia.
Las advertencias se producen poco antes de que este jueves se celebre un encuentro en Ginebra entre los ministros de Exteriores de Rusia, Estados Unidos y Ucrania, junto con la representante de Exteriores de la Unión Europea, Catherine Ashton, en un intento por hallar una vía diplomática para solucionar el conflicto.
Y la firmeza militar parece haberse visto reforzada a nivel internacional por la OTAN, que declaró, pese a que Ucrania no es miembro, que en vista de la crisis pondrá en marcha ciertas medidas en la región.
Tras reunirse con el primer ministro de Luxemburgo, el secretario general de la alianza, Anders Fogh Rasmussen, señaló hoy que la conducción militar de la OTAN propuso una serie de medidas para reforzar su presencia en los tres Estados bálticos Lituania, Letonia y Estonia, así como en Rumania y Polonia.
"Algunas medidas pueden ser puestas en práctica de inmediato (...) otras aún deberán ser evaluadas", destacó. En tanto, en Moscú, el parlamentario Leonid Sluzki aseguró que Rusia no respaldará el referéndum convocado por los separatistas en Ucrania para el 25 de mayo por considerarlo "ilegítimo". Sluzki se encuentra en la lista de individuos sancionados por Estados Unidos tras la anexión rusa de Crimea.