Elevan a 12 la cifra de muertos por el incendio

El ministro del Interior de Chile elevó el número de víctimas fatales por el voraz incendio que afecta a un cerro de Valparaíso desde ayer.

El ministro del Interior de Chile, Rodrigo Peñailillo, elevó esta noche a doce el número de muertos por el incendio en Valparaíso, que ha obligado también a la presidenta Michelle Bachelet a suspender el viaje oficial que tenía previsto realizar a Argentina el próximo día 15.

En una comparecencia ante la prensa en la sede del gobierno regional de Valparaíso, el ministro Peñailillo actualizó las cifras oficiales de la catástrofe, que ha arrasado 850 hectáreas, destruido más de 2.000 viviendas y dejado sin hogar a unas 8.000 personas.

Es un fuego sin control en una zona forestal de unas 50 hectáreas que ya ha empezado a afectar a las viviendas contiguas, dijo al Canal 24 Horas el comandante del cuerpo de bomberos de Viña del Mar, Marcos Quintana, quien estimó que la extinción del incendio, que ya ha quemado unas 800 hectáreas, tomará varios días.

Esta situación echa por tierra los planes de los bomberos y los brigadistas de la Corporación Nacional Forestal, que esperaba tener las llamas bajo control para primera hora de la tarde.

El principal motivo del rebrote es el viento, con rachas de entre 40 y 50 kilómetros por hora, así como la sequía que se prolonga desde hace cuatro años y las altas temperaturas, impropias de esta época del año (otoño austral).

Por otra parte, Peñailillo, anunció que el Gobierno dará un bono a las 5.000 personas damnificadas por este incendio.

La pretensión del Gobierno es que el dinero de este bono se utilice para comparar artículos de primera necesidad en las tiendas locales, con el fin de ayudar además a la reactivación de la economía de la zona, y también se entregarán ayudas para el alquiler de viviendas.

Al tiempo que comienza a distribuirse la ayuda para los afectados y los equipos municipales realizan el catastro de daños, los vecinos de Valparaíso han empezado a recoger los escombros de las viviendas destruidas, muchas de ellas aún en ascuas.

Las autoridades han suspendido las clases para mañana en toda la ciudad, situada a 120 kilómetros al oeste de Santiago y donde habitan unas 250.000 personas.