Desde su elección hace más de un año, el papa Francisco ha criticado varias veces el capitalismo desenfrenado, los excesos generados por la crisis financiera global y la creciente brecha entre ricos y pobres, incluso en los países desarrollados. Y a la hora de referirse a esos temas ineludiblemente aparece Estados Unidos.
El 28 de noviembre de 2013, el presidente de Estados Unidos, Barack Hussein Obama, tomó la sorprendente decisión de cerrar la embajada estadounidense en el Vaticano. La razón esgrimida desde la Casa Blanca tenía que ver con los números: 1,4 millones de dólares al año es lo que gasta esa oficina. Había que ahorrar.
James Nicholson fue quien ocupó el cargo de embajador estadounidense en la Santa Sede hasta que fue cerrada. Pese a los argumentos económicos lo que dijo en ese entonces fue que para Estados Unidos, su embajada en el Vaticano "era un puesto clave para la intermediación en tantas soberanías, pero particularmente en Oriente Medio".
En ese escenario hubo diferencias: mientras en 2013, Obama amenazó con desatar una guerra con Siria, con Rusia como protagonista y aliado de los sirios, en la plaza de San Pedro, el papa Francisco hizo una jornada de ayuno y oración, seguida por millones en todo el mundo, en el que se pidió por la paz.
Finalmente no hubo guerra y muchos lo interpretaron como una salida airosa para el pontífice argentino, más allá de que las oraciones por la paz son una constante en todas las misas y ceremonias católicas.
Obama es un cristiano que ha asistido a iglesias afroamericanas en el pasado y mantuvo su religión como un asunto fundamentalmente privado, asistiendo a la iglesia pocas veces en Washington desde su elección en 2008.
Pero dentro de su país, el mandatario estadounidense se distanció de la jerarquía eclesiástica de la iglesia católica de Estados Unidos por su respaldo al derecho al aborto y al matrimonio entre personas del mismo sexo.
Sin embargo, en los últimos meses el presidente de Estados Unidos llenó de elogios a Jorge Bergoglio porque sobre estos temas controvertidos ha empleado un lenguaje más suave que sus antecesores. A la hora abordar estos temas candentes, el papa se focalizó en la ayuda que debe brindar la Iglesia a sus fieles y manifestó su desagrado por los efectos de polarización que causan las "guerras culturales" entre los católicos estadounidenses.
"Me comprometí a continuar el diálogo con la Conferencia de Obispos (católicos) de EE.UU. para asegurarse de que podamos encontrar el equilibrio adecuado", dijo Obama, al cierre de su encuentro con Jorge Bergoglio. Y en lo referido a lo que habló con el pontífice argentino sobre las guerras dijo que "es la falta de empatía lo que nos sumerge en las guerras".
"Estoy muy conmovido por el mensaje de inclusión y de compasión del papa Francisco y profundamente emocionado por sus reflexiones sobre la importancia de contar con una perspectiva moral con la que afrontar los problemas mundiales sin pensar en nuestros intereses personales", destacó Obama.
El titular de la Casa Blanca confirmó que invitó al papa argentino a visitar Estados Unidos y aseguró que los estadounidenses "estarían encantados de recibirlo".
La reunión entre ambos duró alrededor de 50 minutos. Entre otros puntos, el argentino se refirió al derecho a vivir de las criaturas por nacer y le planteó la objeción de conciencia para médicos católicos estadounidenses en casos de aborto.
También ambos instaron a "erradicar el tráfico de seres humanos en el mundo" y abordaron el delicado tema de la "reforma migratoria" en Estados Unidos, que afecta a millones de inmigrantes latinoamericanos ilegales en ese país.
Junto a Obama también estuvo presente el jefe de la diplomacia estadounidense, John Kerry, quien en enero último mantuvo un encuentro con el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin.
El papa Francisco le obsequió a Obama su primera exhortación apostólica, "Evangelii Gaudium". Al recibir el documento, Obama dijo al pontífice: “sabe, creo que voy a leer esto en el Salón Oval (de la Casa Blanca) cuando esté muy frustrado y estoy seguro de que la lectura me dará la fuerza y me permitirán calmarme”. El Papa la respondió en inglés “I hope” (Eso espero).
En una entrevista que publica hoy el diario italiano Corriere della Sera, Barack Obama afirma que el compromiso del Papa con la justicia social es un desafío para todos y resaltó la "gran autoridad moral" del Santo Padre y el hecho de que no sólo predique el Evangelio, sino que dé el ejemplo viviéndolo.