Un comando especial de la Marina de Estados Unidos interceptó este domingo en aguas del Mediterráneo un buque petrolero que estaba en manos de rebeldes libios, informó hoy el Departamento de Defensa en Washington.
El buque, que zarpó la semana pasada de un puerto tomado por fuerzas libias separatistas, llevaba en un primer momento bandera norcoreana, según informaron fuentes del gobierno de Libia. No obstante, al ser interceptado por la unidad especial estadounidense, no portaba ninguna bandera, precisó hoy Washington.
La operación fue efectuada a pedido de Libia y Chipre por un equipo de los Navy Seals estadounidenses, que pertenece al comando especial Europa SOCEUR y que se hizo con el control del buque en aguas internacionales al sureste de Chipre.
Nadie resultó herido durante la operación, que fue aprobada por el presidente Barack Obama. El buque será dirigido hacia un puerto libio bajo supervisión de la Marina estadounidense.
El petróleo había sido cargado en el puerto libio de Al Sidra, que está desde hace meses bajo el control de un gobierno autoproclamado, y luego fue vendido a intermediarios de Egipto.
Corea del Norte niega estar vinculada con el episodio y precisó que, de acuerdo con un contrato con la compañía egipcia Golden East Logistics, el buque estaba autorizado a navegar bajo bandera norcoreana "durante seis meses". No obstante, como el naviero violó el contrato, Corea del Norte decidió retirar el registro del barco, indicaron fuentes norcoreanas oficiales.
El gobierno libio había amenazado con bombardear el barco, que no obstante zarpó del puerto pero luego navegó aparentemente sin rumbo fijo por zonas este del Mediterráneo, en manos de separatistas cuyo objetivo principal es comerciar el crudo por sus propias vías.
El gobierno de Libia agradeció el operativo estadounidense. "El petróleo es la columna vertebral de la economía de Libia", apuntaron fuentes oficiales en Trípoli. "Cuando se juega con ellas, o con los bienes o con el futuro del futuro libio, no se puede ni aceptar ni hacer caso omiso de los hechos", añade el comunicado.
Libia no sólo enfrenta este tipo de intentos de venta ilegal de petróleo, sino que también ve peligrar su inestabilidad por diversos episodios de violencia. Este lunes, en Bengasi murieron cinco personas y otras 11 resultaron heridas por una explosión, según indicó la emisora Libza li kull al Ahrar.
El ataque se produjo en un cuartel del Ejército.