Los Sin Tierra piden reforma agraria en Brasil

El gobierno de Dilma Roussef advirtió que necesariamente sus reforman van con lentitud y que no tienen una capacidad de respuesta inmediata.

Un día después de protagonizar una multitudinaria protesta que dejó 32 heridos en Brasilia, representantes del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) se reunieron hoy con la presidenta brasileña Dilma Rousseff para exigir el asentamiento inmediato de 100.000 familias campesinas.

En una carta entregada a la mandataria, el MST afirma que existen hoy en Brasil "más de 100.000 familias (de agricultores) instaladas en carpas de lona negra esperando la reforma agraria", y que muchas de ellas "están allí desde hace más de ocho años".

"El gobierno fue incapaz de resolver ese grave problema social y político", afirma el texto, que sostiene que el rítmo de asentamientos durante el gobierno de Rousseff es de 13.000 familias por año, lo que es "el menor promedio tras los gobiernos de la dictadura militar" que comandó Brasil entre 1964 y 1985.

Al final del encuentro, que se prolongó durante alrededor de una hora, el ministro de Desarrollo Agrario, Pepe Vargas, sostuvo que, en los tres primeros años de su gobierno iniciado en 2011, Rousseff asentó en tierras propias a 75.000 familias de agricultores, a las que se sumarán este año entre 30.000 y 35.000 familias.

Según el ministro, el Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (Incra) no tiene "capacidad operativa" para atender la demanda de asentar de inmediato a las 100.000 familias mencionadas por el MST.

"En lo que a metas numéricas se refieren, nosotros tenemos responsabilidad de fijar lo que es posible en base a la capacidad operativa del Incra", expresó.

Vargas argumentó además que el ritmo lento de la reforma agraria se debe a la demora de la Justicia en ratificar la expropiación de tierras improductivas dictada por el Incra y sostuvo que, si todos los procesos fuesen definidos, el gobierno podría asentar de inmediato entre 18.000 y 20.000 familias.

El encuentro de los líderes del MST con el gobierno se produjo un día después de una multitudinaria protesta realizada en Brasilia por la entidad campesina y que, según la policía militarizada, dejó como saldo 32 heridos, de los cuales 30 serían agentes alcanzados por objetos lanzados por los manifestantes.