Algunos líderes narcotraficantes tienen una imagen “blanca” frente a la sociedad. Caracterizados por ser grandes figuras solidarias y férreos devotos de la fe católica, estos narcos suelen ganarse la simpatía de las comunidades que los rodean, principalmente de los sectores más desfavorecidos, aunque oculten sus verdaderas actividades ilícitas.
Ese es el caso de Tomás Rojas Cañete, más conocido como Toma’i, un empresario paraguayo residente en Ciudad del Este y que está detenido desde el año 2011 por ser la figura narco más poderosa del oriente paraguayo. Sin embargo, sus aportes a la comunidad de esa localidad han sido muy bien recibidos por los vecinos.
Incluso, en el año 2009 Cañete erigió un santuario en honor a la Virgen de Caacupé, una de las figuras religiosas más veneradas en Paraguay.
La llamada "Basílica-í" (pequeña Basílica) es una réplica casi exacta del Santuario principal erigido en la ciudad de Caacupé y fue construido hace 14 años en el barrio Carmelitas de Ciudad del Este, en un sector del amplio terreno donde Cañete también construyó su lujosa mansión.
El edificio es en realidad un oratorio, pero en su diseño arquitectónico imita con mucha similitud al modelo original. Aunque en una escala mucho más reducida, la estructura es igualmente imponente y sobresale entre el paisaje desde mucha distancia, según publicó el portal paraguayo Última Hora.
A pesar de que casi todos los pobladores del barrio Carmelitas conocían que había fuertes versiones de que Toma'i se dedicaba al tráfico de drogas y a otras actividades ilícitas, con las cuales presuntamente había logrado amasar una gran fortuna, una gran multitud se congregaba cada 8 de diciembre en el lugar, para celebrar el Tupasy ára.
Incluso las misas eran celebradas por los sacerdotes de la Diócesis de Ciudad del Este, lo que reflejaba la importancia de la capilla entre los pobladores de la localidad.
Un reporte del año 2009 cuenta que, tras una procesión de dos kilómetros portando la imagen de la Virgen de Caacupé, propiedad de la familia Rojas Cañete, escoltada por jinetes a caballo y promeseros, se realizaba un "karu guasu" (gran comilona), en enormes mesas colectivas que se instalaban en plena calle clausurada, bajo toldos, frente al Santuario.
Aunque Toma’i fue detenido en el año 2011, las procesiones de la Virgen de Caacupé en la Basílica-í no se han interrumpido, ya que los familiares de Cañete han continuado con la tradición, a pesar que ahora la Diócesis local ha criticado los festejos y ya sus sacerdotes no oficien las misas.
"Los sacerdotes juzgan muy mal, como si fuera que pueden tirar la primera piedra. Ayer (8 de diciembre) comieron mucha gente pobre y necesitada, fueron felices. Siempre recibieron los sacerdotes donaciones grandes de mis tíos y nunca rechazaron, y ahora que está recluido le rechazan y se hacen de los santos. Jesus murió también por él", opinó una mujer llamada Mariana Lezcano, quien se presenta como sobrina de Rojas Cañete.