"Fuera todos los partidos, ni PRI ni PAN ni PRD". Bajo esa consigna, anoche se manifestaron cientos de mexicanos enlutados por la masacre de los 43 alumnos de Ayotzinapa. La movilización arrancó pacífica pero terminó con un incendio en la puerta del Palacio Nacional en México DF.
Mientras los mexicanos sangran, el presidente de ese país, Enrique Peña Nieto (PRI), se encuentra en una misión oficial en China, razón por la cual recibió duros cuestionamientos.
Es que desde que se confirmó el asesinato de los 43 estudiantes a manos del crimen organizado, México no encuentra consuelo y, en horas recientes, salió a la calle pidiendo la renuncia de todos los funcionarios de todos los partidos. "Que se vayan todos", escribieron con aerosol en las inmediaciones del viejo Palacio Nacional en México DF.
Cientos de manifestantes recorrieron el centro de México DF hasta el Zócalo, plaza principal de la capital y centro simbólico de la República. Como citó El País, la marcha fue ganando volumen hasta convertirse en una larga columna de miles de personas que acudieron a una convocatoria no partidista impulsada en una sola jornada a través de redes sociales y con la indignación colectiva como resorte.
Al llegar al Zócalo un grupo violento aprovechó la ausencia de despliegue policial para echarse contra la puerta de madera del viejo Palacio Nacional, sede de la presidencia del Gobierno, cuyo titular, Enrique Peña Nieto, partió este domingo hacia China en visita oficial, decisión que le ha traído críticas por la delicada situación que vive su país. Provocaron un incendio, hubo disturbios y reclamaron "que se vayan todos" del Gobierno.
Previo a esto, la marcha que duró dos horas y media, fue encabezada por una bandera de México de 15 metros de largo cuyas bandas laterales, en vez de roja y verde, como en el emblema de verdad, eran negras. La banda blanca sí se mantenía en el medio, con el escudo del águila devorando una serpiente, pero sobre la representación del origen del imperio azteca no pusieron Estados Unidos Mexicanos sino El Estado ha muerto.
La bandera fue obra del contingente de la comunidad artística, según explicó uno de sus miembros, que prefirió no dar su nombre. Un actor de teatro de 28 años con la voz rascada de gritar. Él contó, según recuperó El País, que la concentración se había organizado a través de las redes sociales de manera espontánea, y esperaba que ese siguiese siendo el mecanismo movilizador hasta que se alcanzase el mayor caudal de gente posible.
"No buscamos que nadie tome el control, sino que todos nos unamos a la propuesta de quien sea. No queremos que se cree un caudillismo. ¡Y tenemos que lograr ser muchos más, al menos 100.000 o 200.000!", subrayó el hombre.
La manifestación partió desde la sede de la Procuraduría General de la República, responsable de la investigación de la matanza.
En un cartel se leyó: "Murillo, ¿estás cansado? Pues nosotros estamos hasta la madre. Renuncia", en referencia al procurador general Jesús Murillo Karam, que el viernes, en la rueda de prensa en la que informó del fatal testimonio de tres sicarios -que los 43 habían sido asesinados y quemados en un basurero-, casi al final, tras responder durante media hora a preguntas de reporteros, dijo ante el micrófono: "Ya me cansé".