El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, condenó hoy el brote de violencia en la ciudad de Ferguson.
“Quien incendia automóviles y saquea comercios debe ser castigado”, dijo. "No tengo ninguna compasión por aquellos que destruyen su propia comunidad", indicó Obama en Chicago.
El mandatario también hizo referencia a la violencia policial y a la injusticia judicial respecto de las minorías que viven en Estados Unidos. "Este problema no es sólo un problema de Ferguson, es un problema estadounidense", señaló.
Al mismo tiempo, anunció que conversará con los afectados. Obama no se pronunció sobre la decisión de un gran jurado, que decidió no imputar al policía que le disparó y mató al joven afroamericano Michael Brown en agosto.
Por temor a nuevos disturbios en Ferguson, las autoridades de Estados Unidos reforzaron la Guardia Nacional. El gobernador del estado de Missouri, Jay Nixon, dijo que se desplegarán más de 2.000 soldados en la pequeña ciudad y los alrededores. "La violencia que vimos no se puede repetir", indicó.
Mientras, el secretario de Justica Eric Holder señaló que el caso de la muerte de Brown aún no fue cerrado. Hay dos investigaciones a nivel federal que siguen adelante y que deben finalizar pronto.
Una de las investigaciones trata sobre la muerte de Brown por los disparos realizados por un policía y la otra aborda la reacción de la policía a los disturbios que se desataron poco después del hecho.
Holder también hizo un llamado a renunciar a la violencia.
Fuente: Dpa.