El EPP y sus secuestrados, una alarma en Paraguay

El resurgimiento del grupo guerrillero Ejército del Pueblo Paraguayo, tras el secuestro de un joven hijo de un empresario brasileño, puso de manifiesto la preocupación de este tipo de acciones en el vecino país.

La sociedad paraguaya sigue conmocionada por la aparición del video, ocurrida hace una semana, en la cual aparece el joven Arlan Fick (17 años) en manos del grupo guerrillero Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), quien secuestró al muchacho el pasado mes de abril y cuyo nombre preocupa y asusta por igual en el vecino país.

Fick, hijo de un importante empresario ganadero de origen brasileño, Alcido Fick, fue secuestrado el pasado 2 de abril por miembros del EPP, quienes irrumpieron en la casa del hacendado en las afueras de la ciudad de Concepción, ubicada a 450 kilómetros al norte de la capital nacional, Asunción.

Por semanas los medios siguieron paso a paso los esfuerzos por recuperar al estudiante, cuyo rostro de mirada inocente inundó la prensa paraguaya y las redes sociales, que pedían por su liberación. Pero a pesar de que Alcido Fick, anunció haber pagado el rescate de 500 mil dólares, el joven no fue liberado.

Si bien en principio el secuestro del adolescente y la reaparición del EPP, un grupo guerrillero desprendido del ilegalizado Partido Patria Libre (acusado a su vez del secuestro y muerte de Cecilia Cubas, en 2004) en el año 2008, causó un shock en la sociedad paraguaya, las novedades sobre el caso fueron desvaneciéndose con el correr de los meses, sumado a que al recordarse los 200 días de su desaparición, el 19 de octubre, muchos pensaban que había pasado lo peor.

Sin embargo, el miércoles pasado, el EPP dejó un video en la casa de Fick, con el objetivo que sea divulgado en los medios de comunicación y las redes sociales. Las imágenes fueron impactantes: Arlan Fick estaba junto al policía Edelio Morínigo, secuestrado en julio y cuya liberación la guerrilla negocia con el gobierno a cambio de seis miembros detenidos.


En el video, Fick leyó una carta en la cual afirma que no ha sido liberado aún porque sus captores temen que sea asesinado por las mismas fuerzas de seguridad. Se cree que el EPP escribió y obligó al joven a leer el mensaje. Todos están rodeados por un paisaje selvático, propio del noreste de Paraguay.

"La noche del 2 de abril yo fui testigo cuando las fuerzas de tareas conjuntas asesinó a Isaac Arce y por ese motivo el gobierno paraguayo quiere asesinarme", lee el joven. También pide "la mediación del gobierno brasileño" para que garanticen su vida una vez que "la guerrilla" lo libere.

Según consideraron analistas a la cadena británica BBC, con este pedido el EPP busca tener renombre internacional. A pesar de ser un grupo pequeño, los militantes son responsabilizados por la muerte de 38 personas: 22 civiles, 13 policías, y tres militares. Estos guerrilleros habían cometido otros dos secuestros entre los años 2008 y 2009, que terminaron con las liberaciones de ambas víctimas. Una serie de procedimientos policiales autorizados por el ex presidente Fernando Lugo entre 2010 y 2012 permitieron la detención de varios miembros del EPP, lo que provocó una brusca disminución de sus actividades.

Por su parte, desde el gobierno paraguayo ya advirtieron que no van a negociar con el EPP bajo ningún punto de vista. De hecho, muchos miembros del gabinete, apoyados por buena parte de la prensa local, consideran que el EPP es más una banda delictiva que un grupo guerrillero de izquierda, como se autodenomina el EPP.

De todos modos, algunas autoridades del Paraguay creen que la agrupación recibió entrenamiento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y su peligro excede su tamaño. Sin embargo, otros creen que el gobierno usa la lucha contra este grupo para justificar otro fin.

Aníbal Carrillo, secretario general y excandidato presidencial del Frente Guasú (la agrupación de Lugo), dijo a BBC que "el EPP es un pretexto para la persecución campesina".

"La persecución tiene por objetivo despoblar el norte del país de campesinos paraguayos para permitir la irrupción de compradores, principalmente brasileños, para la ganadería o para las grandes explotaciones de soja y en un futuro para la explotación minera en la región", denunció. Se estima que hay más de 200 mil brasileños en el norte de Paraguay, la gran mayoría de ellos dueños de parcelas agrarias.