Con la presencia de Benedicto XVI, el papa Francisco declaró beato a Pablo VI, el pontífice del Concilio Vaticano II, de los viajes internacionales y de la gran reforma de la Iglesia.
En su homilía, Francisco recordó que fue precisamente Pablo VI, quien instituyó hace 50 años el Sínodo de Obispos para, según sus propias palabras, «adaptar los métodos de apostolado a las múltiples necesidades de nuestro tiempo y a las nuevas condiciones sociales», según recoge ABC.
La ceremonia de beatificación servía de clausura al Sínodo de la Familia en el que, según el Papa, los 253 participantes, «pastores y laicos de todas las partes del mundo han traído aquí a Roma la voz de sus Iglesias particulares para ayudar a las familias de hoy a seguir el camino del Evangelio».