Estados Unidos y Al Qaeda van contra Siria

El conflicto en Oriente Medio muestra un escenario contradictorio: Irán se puso del lado de Siria y con su plan de invasión, la Casa Blanca también quiere frenar a Irán en su política sobre armas atómicas. Pero a la vez -en vistas a lo que sucede con Siria- busca bajar la tensión con Irán. Mientras, el presidente de Siria insiste en que Oriente Medio es un polvorín a punto de estallar.

Foto: AP
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El conflicto por el presunto uso de armas químicas por parte del gobierno de Siria está acercando -por una cuestión meramente diplomática- a Estados Unidos con Irán, algo impensable hace tan sólo unos meses, cuando ambas naciones amenazaban con desatar una guerra nuclear. Sin embargo deja en claro que si invade a Siria lo podría hacer también alguna vez con su vecino Irán si ésta no cesa su política de armas atómicas. Y para cerrar el combo, si todo indica que el presidente de Siria usó armas químicas para enfrentar a sus adversarios “terroristas”, ¿no era conciente de que estaba metiendo a Al Qaeda en una situación incómoda: ser protegida por Estados Unidos?

Estos entretejidos diplomáticos se da cuando la administración Obama, a través del secretario de Estado John Kerry, aseguró hoy ante el Comité de Asuntos Exteriores del Senado que el presidente de Estados Unidos no tiene ninguna intención de enviar tropas estadounidenses a territorio sirio.

"Cerremos esa puerta ahora", dijo Kerry en respuesta a una pregunta del senador republicano Bob Corker. "No habrá tropas en terreno para fines de combate", aseguró.

¿En qué consistirá esa intervención de Estados Unidos en Siria, entonces? Según Kerry, el uso de la fuerza será limitado y con el objetivo de degradar las armas químicas del régimen sirio, que igualmente impactará con el tiempo en las capacidades militares del régimen sirio, a quien Estados Unidos responsabiliza del ataque con armas químicas que dejó presuntamente más de 1.000 muertos el 21 de agosto.

En tanto, en el escenario más caliente, el periódico oficialista sirio Thawra Alwehda y otros como Albaath News y Alwatan destacaron la entrevista hecha por el diario francés Le Figaro al presidente Basher Al Assad, quien negó haber usado armas químicas y calificó a Barack Hussein Obama de ser un presidente "débil" porque fue presionado para decidirse por la intervención en Siria.

"Cualquier persona que acusa debe presentar pruebas. Desafiamos a que los Estados Unidos y Francia demuestren una sola prueba. No me cabe decir que el ejército sirio tiene este tipo de armas o no. Supongamos que nuestro ejército quiere usar armas de destrucción masiva: ¿es posible hacerlo en un área en la los soldados fueron heridos por estas armas, como señalaron los inspectores ONU visitarlos en el hospital donde fueron tratados? ¿Dónde está la lógica?".

También sostuvo que si hay una guerra no involucrará solamente a su país:

"El Oriente Medio es un polvorín y el fuego se acerca hoy. Nadie puede saber lo que sucederá.  Todo el mundo perderá el control cuando el barril de pólvora explote: el caos y el extremismo se extenderá, por lo que el riesgo de una guerra regional existe".

Consultado por Le Figaro sobre Francia, el ahora principal aliado de Estados Unidos en caso de una intervención armada, Al-Assad respondió:

"Los franceses no son nuestro enemigo, pero la política del Estado francés es hostil al pueblo sirio", por lo que "en la medida en la política del gobierno francés sea hostil al pueblo sirio, Siria va a ser su enemigo".

Acerca de la afirmación de que Obama es un presidente "débil", al Assad lo fundamentó así:

"Para nosotros, el presidente fuerte es el que previene la guerra. Fuerte también es el que reconoce un error cuando lo encuentra. Si Obama es fuerte tiene que parar y decir: "no tenemos pruebas sobre el uso de las armas químicas por parte del Estado sirio. El único camino es la investigación de las Naciones Unidas y por lo tanto nos vamos todos al Consejo de Seguridad. Pero como Obama es débil, entonces se sometió a la presión interna y amenazó con la guerra. Esto es lo que vemos ", destacó el mandatario.

A la vez, un artículo del diario The New York Times, escrito por Robert Worth, sugiere la idea de que si Estados Unidos no interviene en Siria estará mostrando una señal de debilidad a Irán y admite un intento de acercamiento a ese país, que ya se manifestó en contra de la Casa Blanca:

Si los Estados Unidos no hacen cumplir con su autoimpuesta "línea roja" sobre el uso de armas químicas en Siria, Irán va a oler la debilidad y seguirá adelante (y con más audacia) en su plan de desarrollar de armas nucleares.

Un funcionario estadounidense  explora el diálogo con el nuevo presidente de Irán, Hassan Rouhani -que es moderado respecto de su antecesor, Mahmud Ahamdineyad-: se trata de Jeffrey Feltman, quien fue un alto funcionario del Departamento de Estado en el primer mandato del presidente Obama y que ahora se desempeña en las Naciones Unidas. Feltman visitó Irán como funcionario de Naciones Unidas y al nuevo ministro de Relaciones Exteriores, Mohammad Javad Zarif, y discutió sobre las posibles reacciones ante un ataque aéreo estadounidense en Siria. A la vez, el sultán Qaboos bin Said al Said  de Omán - que a menudo ha servido como intermediario entre los Estados Unidos e Irán-  se reunió en  Teherán con el líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei.

Si bien tras esos encuentros ni Feltman ni el sultan Qaboos bin Said al Said de Omán se refirieron al hecho de llevar mensajes entre los  gobiernos de Washington y Teherán, desde la Casa Blanca no pierden la esperanza de que el encuentro haya servido para disminuir la tensión entre Estados Unidos e Irán, en vistas a lo que puede suceder en Siria.

Según el periodista del The  New York Times, ambos gobiernos están ansiosos por llegar a un acuerdo para poner fin a la disputa por el programa nuclear de Irán, cuyas  negociaciones se hallan estancadas por la posición de quien decide la política exterior de ese país, el ayatolá Jamenei. 

A Irán y Siria los une la religión y el haber sido el único aliado árabe en la guerra de ocho años que mantuvo Irán con Iraq. También es un aliado importante en el enfrentamiento que mantiene con Israel ya que Siria es el mayor conducto a la milicia chiita Hezbollah en Líbano, la ruta de la cual Irán puede amenazar a Israel con un arsenal de misiles de corto alcance.

Para Irán es fundamental que se mantenga el régimen de Al-Assad, por lo que el avance de los rebeldes –que habrían sido víctimas de las armas químicas- por cierto preocupa a Irán.

Por su potencial nuclear muchos creen que Irán es la gran amenaza del gobierno estadounidense en Oriente Medio. Y no está claro cómo podría responder ele país si Estados Unidos ataca a Siria.

"Empezar con el fuego sería como encender una chispa en un gran depósito de pólvora, con consecuencias nada claras ni específicas", dijo Khamenei a miembros del gabinete iraní que se reunieron esta semana.

La gran contradicción de este conflicto es que Al Qaeda, el gran enemigo de Estados Unidos, se encuentre en el mismo bando que la Casa Blanca. Así lo explica la revista mexicana Proceso:

Debido a su posición geográfica, en Siria se cruzan los intereses de las naciones del Medio Oriente. Una eventual intervención militar en ese país involucraría a los países de la región en un devastador conflicto bélico y reactivaría milenarias disputas religiosas y étnicas que harían más compleja su solución. De hecho, el apoyo militar de Washington a los rebeldes sirios podría crear una situación insólita: que Estados Unidos y Al Qaeda –que tiene en Siria organizaciones supeditadas a ella– se encuentren en el mismo bando luchando contra un rival común: el régimen de Bashar el Assad".

El conflicto entre Siria y Estados Unidos no es menor y la revista Nexos, también de México, compara este escenario con el de la Primera Guerra Mundial:

Existe una cadena de alianzas similar a la que detonó la Primera Guerra Mundial. En el caso de Siria, el gobierno de Assad tiene apoyo tanto de Irán como de Rusia y China. Los tres países son un dolor de cabeza para Estados Unidos: Irán por la incertidumbre sobre si está desarrollando un programa nuclear que pudiera usarse para atacar a Israel; Rusia por la reciente tensión, entre otras cosas, provocada por el caso de Edward Snowden; y China por ser su rival económico más poderoso y socio comercial más importante. Hacer enojar a cualquiera de los tres tendría consecuencias severas. 

 Mientras ésto sucede, el presidente de Estados Unidos, Barack Hussein Obama, pidió hoy a los parlamentarios de su país que emitan un voto "rápido" para impulsar una acción militar contra Siria, al tiempo que se mostró confiado de conseguir el apoyo necesario. "Quiero enfatizar una vez más que lo que estamos diseñando es algo limitado, algo proporcional que degradará las capacidades (del gobierno del presidente Bashar al) Assad", afirmó Obama en una reunión en la Casa Blanca con los principales líderes republicanos y demócratas, informó la agencia de noticias EFE, citada por Télam. El mandatario también aseguró que no se repetirán las experiencias de las guerras contra Irak y Afganistán y que no se llevarían adelante operaciones terrestres.Obama también dijo que su gobierno posee una estrategia más amplia para fortalecer a la oposición siria. Además, agradeció al Congreso su buena predisposición para votar la iniciativa la semana próxima, al retomar sus funciones luego del receso de verano. 

Siria aprovecha los tiempos del Capitolio para sacar ventajas. El embajador sirio en Moscú aseguró hoy que Rusia tiene pruebas de que la oposición al gobierno del presidente Bashar al Assad fue quien utilizó las armas químicas en un ataque perpetrado el 21 de agosto en la periferia de Damasco. "Todas las pruebas y datos señalan que fueron los grupos armados (de la oposición) quienes usaron armas químicas en Ghuta Oriental, cerca de Damasco", afirmó el embajador sirio Riad Haddad, en una alocución ante la Cámara Pública rusa, informó la agencia de noticias EFE. El embajador en Moscú precisó que Rusia presentó "pruebas con fotografías que señalan el lugar y la hora en la que fue lanzado el cohete contra Ghuta Oriental". "Acaso hay alguien en sus cabales que se crea que el Gobierno de Siria pueda usar armas químicas en el momento en que una comisión internacional empieza su trabajo y llega a Damasco a petición de la parte siria", se preguntó el diplomático. Además, remarcó que las acusaciones del uso de armas químicas comenzaron justo "cuando el Ejército sirio empezó a ganar batallas en todas las zonas de los alrededores de Damasco". "La información sobre ataques con armas químicas empezó a extenderse para frenar el avance de las tropas gubernamentales sirias", consideró Haddad. El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, afirmó que su gobierno tiene pruebas de que las tropas gubernamentales usaron gas sarín en el ataque del 21 de agosto en las afueras de Damasco. El canciller ruso, Serguei Lavrov, respondió ayer que no son concretas las pruebas presentadas por Estados Unidos sobre el presunto uso de armas químicas por parte del Ejército sirio.  

Desde el Vaticano, el papa argentino Jorge Bergoglio apuesta decididamente por la paz en Siria, y quiere que el mundo entero se implique. Así, la Secretaría de Estado vaticana, a iniciativa del papa, ha convocado a los embajadores acreditados ante la Santa Sede a un briefing previo a la jornada de ayuno y de oración por la paz y la vigilia del sábado con el Papa en la plaza de San Pedro.