Tras haber anunciado las intenciones de extraer petróleo de una reserva protegida, el presidente de Ecuador Rafael Correa retomará nuevamente su lucha contra la petrolera norteamericana Chevron y anunció que el gobierno ecuatoriano iniciará una nueva campaña contra la empresa.
A través de su programa sabatino "Diálogo con el presidente", Correa explicó que dicha campaña, denominada "Las manos sucias de Chevron", comenzará con un viaje a la selva amazónica en donde se encuentran las piletas "que solo operó Chevron y se abandonaron en 1992. Ustedes van, meten la mano y sale la mano sucia, negra de brea".
Por otro lado, el presidente ecuatoriano acusó que la multinacional petrolera "se dedicó a hacer cabildeo en el Congreso y en el Senado de Estados Unidos para que no nos renueven preferencias arancelarias", como parte de una "campaña internacional para desprestigiar al país" y en la que se han gastado "más de 400 millones de dólares".
Correa sostuvo que el Estado de Ecuador no intervendrá en el juicio privado que una asamblea ciudadana inició contra una de las subsidiarias de Chevron a raíz de la contaminación sufrida por el abandono de los pasivos ambientales que afectaron a una buena parte de la comunidad indígena amazónica durante 20 años.
De todas formas, sentenció que "Chevron destrozó la selva amazónica y vamos a demostrarlo al mundo" a través de la promocionada campaña.
La transnacional estadounidense fue sentenciada en 2012 por un tribunal local al pago de 19.000 millones de dólares por daños ambientales en la Amazonía durante la operación de la empresa Texaco (adquirida por Chevron en 2001) entre las décadas de 1970 y 1990. A raíz del reciente acuerdo entre Chevron e YPF, se intentó hacer un juicio en Argentina, pero éste fue rechazado por la Corte Suprema de nuestro país.
Chevron se ha encargado de rechazar terminantemente el fallo, argumentando que el juicio ecuatoriano estuvo viciado por irregularidades y actos de corrupción, y que Texaco mitigó el daño ambiental tras su operación.