Este es el dueño del Washington Post

El objetivo de Jefrrey Bezos, quien fundó la empresa más redituable en Internet y hoy es el millonario nº 11 del mundo, es viajar al espacio. Al igual que muchos que se destacaron en el comercio electrónico empezó con muy poco dinero, en un oscuro garage.

Tiene un mérito importante: haber impulsado el comercio electrónico en una época donde nadie se animaba a comprar al vacío, si así se lo puede definir al Internet de hace diez años. Gracias a Amazon.com -donde hoy muchos mendocinos con parientes en Estados Unidos aprovechan para comprar desde ese portal ya que smartphones o notebook se consiguen a menos de la mitad de lo que cuesta en Mendoza- le dio un formato y una característica al comercio electrónico que marcó una tendencia -primero a través de su competidor Ebay.com y en Argentina, con MercadoLibre.com.

A los 49 años, Jezz Bezos pegó otro gran salto: se metió en el negocio de los grandes medio y apostó a un referente de la prensa estadounidense: el diario The Washington Post.

 

 

Con una fortuna personal valorada en 25.000 millones de dólares sólo gastó alrededor del 1% para comprar el histórico periódico de la capital estadounidense.

 

Bezos nació en Albuquerque, Nuevo México, en 1964. Tras graduarse en ciencias informáticas e ingeniería eléctrica en 1986 en la Universidad de Princeton, Bezos (el apellido es el de su padre adoptivo, el cubano Miguel Bezos, segundo marido de su madre) trabajó un tiempo en finanzas en Wall Street.

Pero en 1994 dejó Nueva York y se trasladó a Seattle, donde con un préstamo de US$300.000 que obtuvo de sus padres, fundó Amazon.

La empresa comenzó como una librería en línea en el garaje de Bezos hasta convertirse en uno de los grandes de internet.

Con el tiempo Amazon expandió sus operaciones a muchos otros bienes (CDs y videos, primero).

Con los años no sólo se expandieron los negocios de Amazon, también lo hicieron sus cuentas. En 1996, las ganancias de la empresa ascendieron a US$15,7 millones. En dos años pasaron a US$610 millones.

Y en 2012 Amazon obtuvo ganancias por US$61.100 millones (27,1% más que en 2011 y unas 100 veces más que en 1998). Sin embargo, la empresa registró pérdidas de US$7 millones en el segundo trimestre de 2013.

El manejo de su dinero también ha sido puesto en cuestión. Legisladores estadounidenses han intentado controlar la forma en que Amazon evita pagar ciertos impuestos, gracias a maniobras legales en la forma en que distribuye sus ventas.

¿Y para qué quiere un diario?

Todos se preguntan por qué lo hizo. Las respuestas son varias y difíciles de calificar, sobre todo si se tiene en cuenta que Bezos dijo en una entrevista al diario alemán Berliner-Zeitung en noviembre de 2012 que en 20 años no habría más diarios impresos.

Hay quienes señalan que al tener un diario de tal calibre gana capacidad de influir en las esferas políticas.

 

El negocio de los diarios se ha venido a menos (muchos han perdido hasta diez veces su valor en la última década) y varios multimillonarios ya han invertido en ellos.

Este fin de semana John Henry, dueño del equipo de Grandes Ligas Medias Rojas de Boston, compró el Boston Globe, que pertenecía al New York Times.

Y el multimillonario Warren Buffett lleva dos años comprando diarios locales.

Muchos creen que Bezos podrá utilizar sus conocimientos y experiencia en los negocios digitales para volver redituable la operación en línea del Washington Post.

También se especula con posibles formas de integrar el negocio de noticias con el de los lectores de libros digitales.

En octubre de 2012 dijo en una entrevista a la BBC que le encanta inventar. "Nos encanta emprender, hasta nos encanta entrar en callejones sin salida".

Pero por ahora nadie sabe a ciencia cierta qué hará Bezos con el diario.

The Washington Post cuenta un segmento de lectores fieles. Muchos políticos y empresarios que no conciben comenzar cada mañana con una taza de café y un ejemplar de este diario. La mayoría espera que Bezos imprima la misma pasión y éxito a esta nueva posesión sin que eso influya en la calidad de la cabecera de una de las ciudades más importantes del mundo.

El año pasado el Post perdió US$54 millones, de los cuales US$43 millones correspondieron a contribuciones a fondos de pensión.

En una comunicación dirigida a los empleados del diario, Bezos dijo: "Internet está transformando casi todos los elementos del negocio de las noticias: redujo los ciclos noticiosos, erosionó las fuentes confiables de ingresos y dio espacio a nuevas formas de competencia, algunas que tienen muy poco o ningún costo en la producción de noticias".

 

Se espera que la venta se cierre en los próximos 60 días y a partir de entonces se empiece a ver con mayor claridad cuáles son los planes de Bezos para el diario.

 

Es posible que haya que esperar. Como dijo en la primera carta que escribió para los inversores de Amazon, en 1997, "todo está en el largo plazo".

Y es ciertamente algo que se toma en serio.

En 2012 invirtió US$42 millones en un proyecto para construir dentro de una montaña un reloj capaz de mantenerse absolutamente preciso por 10.000 años.

Deberían alcanzar para revitalizar el negocio del Washington Post, si eso es lo que Bezos quiere.

El próximo objetivo es salir del mundo

El gran proyecto de este soñador continúa siendo la conquista del espacio. En 2000 fundó la empresa aeroespacial Blue Origin encargada de la investigación y desarrollo de vehículos espaciales. También compró vastos terrenos en Texas, suficientemente amplios para albergar una base de lanzamiento de cohetes. La idea de Bezos es viajar al espacio y, como no, establecer una línea comercial para vender tours a futuros turistas espaciales.

También ha invertido dinero en un emprendimiento para recuperar el motor de la nave Apollo 11, que viajó a la Luna, y que se encuentra en el fondo del Océano Atlántico.