"Ruego a los jóvenes que no se dejen robar esa juventud de adentro. La de afuera inevitablemente se la lleva el tiempo, pero hay un territorio adentro mirándonos hacia nosotros mismos y que está unido a un concepto muy simple: solidaridad con la condición humana…… deben tener más tiempo para el amor y menos preocupación por el consumo”, fue la apelación del Presidente de la República Oriental de Uruguay, José “Pepe” Mujica, al inaugurar la I Conferencia sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe, impulsada por la CEPAL y el UNFPA, que se desarrolló en Montevideo desde el lunes 12 de agosto hasta el jueves 15.
En la apertura participaron también la Secretaria General de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena, y el Director Ejecutivo del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), Babatunde Osotimehin.
Al invocar a la “libertad” y a la “solidaridad” entre los jóvenes, Mujica lamentó que a las nuevas generaciones les haya tocado vivir “un tiempo de crisis parturiento”. “No es el tiempo de los sueños fáciles, aquel tiempo en que nos unificaba una causa y un convencimiento de que podíamos cambiar el mundo y que el cambio estaba a la vuelta de la esquina” sino que “en el mundo contemporáneo cuesta mucho tener ilusión” y labrar “utopías.
Una fuerte consideración estampó al interpretar que la gente joven “demanda presupuestos del Estado y está buscando una especie de Estado paternalista porque los padres verdaderos al parecer no pueden dar respuesta” a sus requerimientos, y al criticar a la sociedad de consumo, que necesita “trabajadores eficaces para el desarrollo de la economía”, mencionó que los adultos “no les preguntamos mucho” a los jóvenes “si serán felices”.
Para definir su concepción de medir la felicidad a través del tiempo, el Pepe volvió a su conocido argumento de que “tener tiempo para vivir significa gastar tiempo en aquellas cosas que a uno lo motivan”.
Al referirse al lema del Foro Regional, “Agenda de Desarrollo e Inversión Social en Juventud”, el mandatario uruguayo afirmó que “No tenemos una crisis con los jóvenes, sino que tenemos una crisis civilizatoria que incluye a estos, a los viejos y al destino de la vida humana sobre la tierra”.
Apeló a su conocida creatividad al cuestionar que los mayores quieren un mundo “arregladito”, donde los jóvenes trabajen muchas horas, paguen sus cuentas, se jubilen y mueran incrustando el interrogante si “¿Será ese el destino del hombre? ¿O en las rebeldías y en las inconformidades juveniles aletea algo que no podemos definir, y tal vez un sentido de libertad y de civilización distinta?”.
Agregó que “Yo soy un viejo contestatario, pero ese mundo cuadradito y organizado como nosotros creemos me está pareciendo que no hace feliz a la gente” y sentenció que “Nuestra civilización cristiana y occidental es un gigantesco fracaso porque transformó a la vida en una apelación para gastar, consumir y acumular y lo que está despilfarrando son horas de vida arriba del planeta”.
Fuente: Ecupres.