Nuevamente las fuerzas de seguridad apostadas en la ciudad turca de Estambul volvieron a arremeter ayer con tanques lanza agua y gas lacrimógeno contra los manifestantes congregados pacíficamente en la plaza Taksim de esa ciudad euroasiática.
Varios miles de personas que se encontraban en el emblemático espacio público fueron irrumpidos por los agentes, quienes dispararon gas lacrimógeno y lanzaron chorros de agua, lo cual desató un pánico generalizado. Además, los oficiales habían vallado el acceso a la plaza para evitar que más gente se sumara al grupo de protesta.
Anteriormente, el gobernador de Estambul, Hüseyin Avni Mutlu, había declarado ilegal la manifestación convocada para ayer a la tarde en Taksim.
Cuando se inició la intervención policial, unas pocas personas arrojaron piedras a las fuerzas de seguridad, mientras que la Policía perseguía a manifestantes por las pequeñas calles colindantes, informó la agencia alemana DPA.
Hasta la medianoche de hoy (ayer a la tarde en Argentina) no se han reportado heridos, aunque había una gran cantidad de ambulancias en el lugar. Muchas personas dijeron padecer síntomas de irritación en los ojos y las vías respiratorias a raíz del gas lacrimógeno, el cual también afectó a niños que estaban en llanto.
El gobernador Mutlu había anunciado poco antes vía Twitter que el parque Gezi, situado junto a la plaza y símbolo de las protestas, volverá a abrir sus puertas mañana. Ya el miércoles se había dado a conocer la cancelación del proyecto de construcción que hubiese acabado con el parque.
La manifestación había sido convocada por el grupo conocido como Plataforma Taksim. Su objetivo es la devolución del parque Gezi "a sus verdaderos propietarios, es decir, todos", recordar a los fallecidos en las protestas y manifestarse contra la violencia ejercida por la policía.
Si bien el reclamo para recuperar el parque fue el detonante inicial, las manifestaciones luego se extendieron a diversos lugares del país y la población se alzó contra la política presuntamente autoritaria del gobierno del primer ministro Recep Tayyip Erdogan.