Se extienden las protestas de jóvenes en Francia

Hay enfrentamientos entre jóvenes y la policía, con un fuerte sesgo racista, pues hay una pareja de jóvenes musulmanes de por medio.

Los enfrentamientos con fuerte sesgo racista entre jóvenes y policías en el suburbio de Trappes disminuyeron en intensidad pero se extendieron a localidades vecinas, obligando al gobierno a mantener un importante operativo de seguridad en la zona.

Pese al apaciguamiento de la violencia, el fin de semana de revuelta en Trappes (31 kilómetros al oeste de París) se adueñó de la agenda política con acusaciones cruzadas ente el gobernante Partido Socialista y la oposición conservadora y ultraderechista.

“La calma está regresando gracias al compromiso de las fuerzas del orden. Es inaceptable e intolerable la violencia contra la policía y que no se respete su rol”, declaró este mediodía el ministro del Interior Manuel Valls, en un desplazamiento sorpresa a la comisaría de Trappes, subrayando que mantendrá un operativo de seguridad “consecuente”.

El viernes por la noche, centenares de personas sitiaron la comisaría de Trappes para reclamar la liberación de un joven de 21 años acusado de intentar estrangular a un policía que quiso controlar la identidad de su mujer (de 20 años), que portaba un velo integral, vestimenta prohibida en Francia desde 2011.

Asimismo, cuatro jóvenes fueron detenidos –esta tarde conocerán sus penas- y un adolescente fue herido en un ojo por una bala de goma.

Al día siguiente el joven fue liberado, pero los enfrentamientos se repitieron en Trappes y Elancourt, donde una veintena de autos fueron incendiados, incluido un patrullero.

En las primeras horas de ayer, grupos de jóvenes provocaron a los policías con petardos en Trappes, Guyancourt y Elancourt, donde algunos incendiaron contenedores de basura, pero evitaron enfrentamientos directos.

Al entrar en la segunda semana de Ramadán, el mes de ayuno de los musulmanes, el ministro Valls llamó a “evitar las amalgamas”.

“No podemos confundir a la inmensa mayoría de nuestros compatriotas musulmanes con una minoría que querría imponer otra ley”, remarcó el ministro socialista, acusado este fin de semana de “incapaz”, “blando” o “laxista” por la oposición conservadora y ultraderechista, que alertan sobre el riesgo de una nueva revuelta en los suburbios como ocurrió en 2005.




Fuente: Télam.