Estados Unidos decidiendo si invade o no Siria

EEUU puso una “línea roja” al uso de armas químicas en Siria. Segúna la potencia norteamericana, la línea fue atravesada.

El gobierno de Barak Obama ha dado por sobrepasada la "línea roja" que estableció en el uso de armamento químico. Pero Washington no ha dejado claro qué pasará ahora. El vaso está lleno, pero la baza de la tarjeta roja con la que el presidente estadounidense amenaza desde hace semanas al régimen sirio aún no se ha jugado por completo.

Tras el anuncio de que los servicios secretos estadounidenses constataron el uso de armas químicas por parte del régimen sirio, todo dependerá de hasta que punto pueda forzar Obama a sus aliados -y a Rusia, partidario de Bashar al Assad- durante la cumbre del G8 que se celebrará la próxima semana en Irlanda del Norte.

Apoyo militar a los rebeldes, sí, establecimiento de una zona de exlusión aérea, quizás. Ese es el mensaje transmitido hasta ahora por el gobierno de Obama. "No se ha tomado una decisión sobre una zona de exclusión aérea", explicó el consejero adjunto de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Ben Rhodes.

"Lo mejor que podemos hacer es apoyar a los opositores en tierra", agregó. Pero no especificó como se concretará dicho apoyo. Ni tampoco está claro cuánto de novedoso hay realmente en esta supuesta novedad.

Según "The Wall Street Journal", Obama ya autorizó a la CIA a entregar armas a los rebeldes sirios y sus aliados. Aunque desde hace tiempo ya hay especulaciones sobre envíos de armas encubiertos procedentes de las existencias de la guerra de los Balcanes. Además, Estados Unidos ya participa en el entrenamiento de rebeldes sirios en Jordania. Y una unidad con barcos anfibios estadounidenses estaría ya estacionada frente a las costas de Siria.

Los rebeldes sirios no son los únicos que mostraron su decepción por el poco apoyo del Occidente democrático. Países como Arabia Saudí o Jordania observaron coon desaprobación como Al Assad recibía más ayuda de Rusia que los rebeldes de Estados Unidos, cuyo gobierno consideraba desde hace meses que la caída de Al Assad era solo cuestión de tiempo.

Según los analistas, el problema de Obama es que quiere ver caer a Al Assad, pero sin ensuciarse las manos con intervenciones militares como las de Irak o Afganistán.

Algunos colaborades del gobierno, y también republicanos como el senador John McCain, reclaman desde hace tiempo una intervención militar en Siria. El ex candidato presidencial republicano felicitó el jueves a Obama "por la constatación de lo que ya estaba claro para todos", pero reclamó "acciones más decisivas", incluido el envío de armas a los rebeldes sirios.

Horas más tarde, McCain elevó el tono para reclamar incluso el despliegue fuerzas de combate en Siria. Una intervención directa de Estados Unidos "está justificada incluso sin el mandato de la ONU, como ocurrió en Kosovo", afirmó en una entrevista con el canal alemán Phoenix.

Cada vez parece más improbable que se celebre en Ginebra la Conferencia sobre Siria que desde hace meses impulsaban Rusia y el secretario de Estado estadounidense, John Kerry. Y es que desde hace días ya había señales sobre un posible cambio de rumbo por parte de Estados Unidos. Así, Kerry aplazó esta semana un viaje a Israel para participar en una reunión estratégica sobre Siria en Washington y el jueves se reunió con su homólogo británico, William Hague.

Además, a principios de mes Obama nombró como asesora de seguridad nacional a Susan Rice. La hasta ahora embajadora de Estados Unidos ante la ONU apoyó en el pasado en varias ocasiones las intervenciones militares de Washington para evitar la muerte de civiles. Y será ella una de las encargadas de pilotar en nuevo rumbo de la Casa Blanca en la cuestión siria.



Fuente: Antje Passenheim, Dpa.