Todo empezó con una grabación, difundida por la oposición, que revela divisiones en el chavismo. Allí se escuchaba al periodista Mario Silva conversar con Diosdado Cabello. Allí se evidencia la fractura de la sucesión de Hugo Chávez entre un ala procubana y otra militarista.
Por ello, parece haberse "descabezado" al presentador del programa La Hojilla, el citado Silva, uno de los protagonistas de la escucha. En la madrugada venezolana del martes el conductor ha afirmado que su espacio, que se mantuvo al aire durante nueve años, saldrá de la parrilla de programación del canal Venezolana de Televisión (VTV) para atender un problema de salud, según revela diario El País.
Mario Silva luce, según el matutino, como el gran damnificado. Hasta la noche del lunes era el presentador estrella de la televisora estatal, un hombre que tenía licencia para asesinar moralmente a los dirigentes políticos, periodistas y activistas opuestos a la llamada Revolución Bolivariana. Las groserías más gruesas jamás dichas en la televisión venezolana se le escucharon a este personaje, un matón en imagen de alta resolución con privilegiados contactos en los servicios de inteligencia venezolanos y cubanos que le permitían presumir de una habilidad de investigador.
La Hojilla era el programa favorito del presidente Hugo Chávez. A menudo el comandante presidente solía llamar para dar alguna noticia, o para aupar a Silva en su labor de destructor de credibilidades ajenas. A cada ataque o queja de la oposición Chávez respondía con un “Mario, siga investigando”. Ese espacio, que comenzó criticando la cobertura de los medios privados, se convirtió en la arena donde se linchaba sin piedad: por allí pasaron Miguel Henrique Otero, presidente editor del diario El Nacional, a quien llamó “hijo de puta”; el excandidato Henrique Capriles Radonski al que calificó de “asesino” por las muertes ocurridas después del anuncio de los estrechos resultados de las elecciones del 14 de abril; la diputada María Corina Machado, cuya conversación con su madre fue editada para hacer ver que el atentado que sufrió en el 23 de enero durante las primarias de la oposición fue una mentira orquestada por su equipo; o el exdirector de Globovisión, Alberto Federico Ravell, presentado a la audiencia como un narcotraficante.