Minutos después de firmar el acta de abdicación, los flamantes reyes de Holanda, Guillermo y Máxima, junto con la ahora princesa Beatriz, salieron a saludar al balcón del Palacio Real ante la multitud congregada en la céntrica Plaza Dam.
Bajo un clima de alegría y emoción, Beatriz le dio un beso al nuevo monarca de los Países Bajos. Minutos después, le tomó afectuosamente la mano a su nuera como símbolo de la unión entre ambas, mientras Guillermo pronunciaba un breve discurso. Máxima lo miraba atenta y en silencio, en uno de los costados del balcón.
"Mi querido hijo, el rey Guillermo Alejandro", dijo emocionada Beatriz antes de darle un beso al nuevo monarca de los Países Bajos.
"Querida mamá, usted abdicó hoy luego de 33 años conmovedores de los que le estamos muy agradecidos", afirmó Guillermo, con una sonrisa plena que era compartida por su madre y por Máxima.
"En nombre de la reina, de los Paìses Bajos y del Caribe, quiero agradecerles la confianza que nos han dado. Muchas gracias", finalizó Guillermo Alejandro dirigiéndose a la multitud que se encuentra en la Plaza Dam.
Enseguida, Beatriz se ausentó y le dio paso al saludo oficial de los nuevos reyes y sus hijas Amalia, Alexia y Ariane. De fondo, sonaba el himno nacional.
Según La Nación, si bien en todo momento Beatriz dirigió su mirada y sus palabras hacia el flamante rey de Holanda, el gesto de tomar firmemente la mano de Máxima pareció mostrar no sólo un gesto afectuoso, sino también un vínculo de sostén y apoyo en un hecho clave en su vida como monarca: el final de su reinado.
Compinches: la calidez entre Máxima y Beatriz
Nunca se soltaron la mano. En la nota, lo que dijo la reina saliente y el nuevo rey en el balcón hacia la plaza Dam.