Estados Unidos podría comenzar a evaluar nuevas y más enérgicas medidas de intervención en Siria a partir de que hoy el Gobierno del país norteamiracano sostuvo que tiene “ciertas garantías” por primera vez de que el régimen de Siria ha utilizado, aunque a pequeña escala, armas químicas en la guerra civil que sostiene contra grupos rebeldes.
En una carta enviada a los congresistas, el director de la Oficina de Asuntos Legislativos de la Casa Blanca, Miguel Rodríguez, informó acerca de informes de inteligencia que confirman, “con variable certeza”, que el régimen de Bachar el Asad usó armas químicas.
“La Administración está preparada para responder apropiadamente en todas las contingencias”, asegura más adelante el informe, pero no se puede adelantar si esto alcanza para establecer que el Gobierno sirio ha cruzado la “línea roja” que Obama marcó en el pasado.
El presidente norteamericano había advertido durante su viaje este año a Israel y Jordania que el uso de armas químicas de parte del Gobierno de Bachir al Asad supondría “cruzar una línea roja” que podría llevar a duras represalias, aunque sin especificar de qué se tratarían estas represalias.
Pero ahora Obama se va a ver atrapado por el compromiso que asumió al advertir esto y por la presión que ya ha comenzado a crearse. Para algunos destacados congresistas republicanos, no existe ninguna duda de que esta revelación acerca del uso de armas químicas equivale al cruce de esa línea roja, y han reclamado acciones contundentes e inmediatas.
Antes de que se conociera la comunicación de la Casa Blanca al Congreso, el secretario de Defensa norteamericano, Chuck Hagel, adelantó que el Gobierno sirio había utilizado gas sarín contra la población civil. En declaraciones realizadas en Abú Dhabi, Emiratos Árabes Unidos, Hagel recordó que el uso de ese armamento representa una violación de las leyes internacionales y “sería inaceptable” para EEUU.
Poco después de saberse la denuncia hecha en Washington, el Foreign Office británico emitió una declaración en la que asegura que dispone de “limitada pero convincente información de varias fuentes” sobre el uso de armas químicas, incluido gas sarín, de parte del Ejército de Asad, mientras que Francia también se pronunció en ese sentido en el pasado.