El crudo y real Vía Crucis filipino

En ese país penitentes católicos suelen crucificarse en varios pueblos del norte de Filipinas con motivo del Viernes Santo. Mirá las impactantes fotos.

Foto: Las Provincias
Foto: Las Provincias

Filipinas suele ser uno de los países donde el Vía Crucis se vive con más intensidad. Allí, cada año una treintena de penitentes católicos se “crucifican” con motivo del Viernes Santo con la creencia de que su sacrificio traerá buena salud para los suyos.


Aunque algunas procesiones son muy modestas, otras como la de Santa Lucía son una auténtica recreación melodramática de la pasión de Cristo, con actores disfrazados de romanos que zarandean a los supuestos prisioneros ante la mirada del público.

Cuando termina la procesión, los émulos de Cristo se tumban sobre la cruz de unos cuatro metros de alto para que una cuadrilla de voluntarios les perfore las manos y los pies martilleando dos veces clavos esterilizados de unos doce centímetros de largo.

Vestidos con una túnica blanca o morada, tocados con una melena postiza y una corona de espinas, algunos se someten a la tortura con el rostro oculto por una capucha para tapar las muecas de dolor, mientras que otros soportan los cerca de diez minutos que dura el suplicio a rostro descubierto.

Una vez que la cuadrilla baja la cruz a tierra y extrae los clavos, el nazareno tambaleante es llevado en volandas a una improvisada enfermería donde se recupera unos minutos tumbado mientras le desinfectan las heridas.

Mirá las fotos del conmocionante evento: