John Brennan, el arquitecto de la guerra de drones de Obama

El hombre de 57 años es el máximo asesor del presidente en la lucha contra el terrorismo y número dos del Consejo de Seguridad Nacional.

John Brennan será el nuevo director del servicio secreto estadounidense, la CIA, una decisión que no le resultó nada difícil tomar al presidente estadounidense, Barack Obama.

   El hombre de 57 años es el máximo asesor del presidente en la lucha contra el terrorismo y número dos del Consejo de Seguridad Nacional. En los últimos cuatro años se reunió hasta en varias ocasiones al día con Obama para ponerle al día de los acontecimientos. No sin razón es considerado uno de los hombres más influyentes de la Casa Blanca, informa la agencia DPA.de

   La muerte del líder de la red terrorista Al Qaeda Osama bin Laden en 2011 es hasta ahora el mayor éxito del largo periodo de servicio de Brennan como funcionario de la CIA y luchador contra terrorismo.

   También tuvo un papel decisivo en las intervenciones de aviones no tripulados estadounidenses contra objetivos terroristas en Yemen, Somalia y Pakistán.

   El politólogo nacido el 22 de septiembre de 1955 en North Bergen (Nueva Jersey) es considerado un hombre tan inteligente como duro y en sus apariciones públicas parece también con frecuencia algo arisco.

   Brennan, que habla árabe fluido, hizo su carrera para convertirse, según opinan algunos, en el candidato ideal para suceder a David Petraeus tras su dimisión.

   Pasó sus alrededor de 25 años al servicio de la CIA destinado en varios países de Cercano Oriente. Después estuvo enviado en la sede central de la CIA en Langley, donde siguió trabajando como especialista para conseguir información de la región.

   En 2004 se convirtió en director gestor del nuevo Centro Nacional Contra el Terrorismo y un año después pasó a los negocios privados para ser llamado por Obama finalmente a la Casa Blanca.

   Ya entonces Brennan tenía que haber sido nombrado jefe de la CIA. Pero algunas acusaciones que le atribuían haber -como mínimo- tolerado las torturas en los interrogatorios de sospechosos de terrorismo en su trabajo en la CIA le obligaron a renunciar a su candidatura.

   También ahora se prevé que la guerra con aviones no tripulados desatará preguntas críticas en la comparecencia ante el Senado para confirmar su nominación.