Mediante un memo confidencial entre el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Departamento de Intercambio Comercial, el gobierno británico explicaba su decisión de suministrar combustible nuclear a Chile. Era el 3 de diciembre de 1982.
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Eso sí, no había sido una decisión fácil.
De hecho, habían demorado un año en ponerse de acuerdo. Por un lado estaban los intereses económicos y un acuerdo de cooperación previo. Por el otro, lo sensible del tema, dados los cuestionamientos internacionales al gobierno de facto chileno.
El debate quedó registrado en el archivo confidencial ahora desclasificado "Cooperación Nuclear entre Chile y Reino Unido", al cual BBC Mundo tuvo acceso.
Una visita peculiar
La discusión comenzó en enero del mismo año, cuando a la cancillería británica le pidieron autorización para un peculiar envío a Chile: el Centro de Investigación de Armas Atómicas (AWRE) quería saber si tenían luz verde para apoyar la decisión de la nación sudamericana de incrementar su potencial nuclear.
"Los chilenos han expresado interés en aumentar la capacidad de su reactor tipo 'Herald', el cual fue diseñado por Fairey Engineering Limited y entregado a principios de los años 70", se lee en la transcripción de una conversación entre funcionarios de los dos departamentos.
Para ello, necesitaban la visita de uno de sus científicos: Derek Hindley, "la única persona con la experiencia necesaria para realizar un estudio preliminar sobre el aumento de capacidad".
"El efecto de este aumento de capacidad hará que el reactor tome un 20% en vez de un 8% de uranio enriquecido", dice la comunicación firmada por I. Knight Smith, de la oficina para Sudamérica de la Cancillería.
Y tras un acuerdo de cooperación nuclear no bélica entre Reino Unido y Chile, el primer país proveería al segundo de combustible nuclear.
Hasta ahí, nada extraño. Excepto que Chile vivía bajo un gobierno de facto.
Un reactor sin democracia
Técnicamente, el reactor llegó a Chile a principios del gobierno de Augusto Pinochet y su primera reacción nuclear se registró a las 8:27 am del 13 de octubre de 1974, según datos del Centro de Estudios Nucleares La Reina. Es decir, casi un año después del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973.
La adquisición había sido el resultado de un acuerdo de cooperación nuclear no bélico realizado en 1969, durante el primer gobierno laborista de Harold Wilson en Reino Unido y el de Eduardo Frei Montalva en Chile.
Pero entre el acuerdo y la llegada del reactor, el panorama político chileno había cambiado.
Aun así, en mayo de 1975, durante el segundo gobierno de Wilson, Hindley "habría aparentemente asesorado a los chilenos" en una visita secreta, según consta en los documentos.
Casi una década después y luego del revuelo internacional por las denuncias de violaciones de derechos humanos del gobierno de Augusto Pinochet, un vínculo de cooperación nuclear entre ambos países a través de un enviado experto en armas atómicas era un tema delicado para la imagen del gobierno británico.
"La visita a Chile de un miembro de la AWRE, de hacerse pública, podría ser vergonzosa y difícil de defender por los ministros en el Parlamento, a pesar de que la última visita de Hindley se realizó después del golpe de Estado, en la época del gobierno laborista", asegura el documento.
En consecuencia, la decisión inicial era no enviar al experto. Por el momento.
"Nuestra posición sobre la visita de Hindley deberá ser consistente con nuestra decisión sobre la propuesta para proveer combustible nuclear a Chile, la cual es parte del mismo proyecto", se lee en el memo.
Leé todo el informe haciendo clic aquí.