¿Es posible la expansión militar de China?

Vasili Kashin analiza para La Voz de Rusia las posibilidades de expansión militar del gigante asiático y se centra en falsos estereotipos sobre ellos.

Tanto fuera como dentro del país, la imagen de China está “retocada” por una serie de esteriotipos.

Por ejemplo, se cree que los chinos no saben ni quieren hacer guerra, que China no es capaz de aplicar estrategias de expansión, que la cultura china supone una política exterior “pasiva” y de pacifismo. Estos estereotipos tienen su principio en el período semicolonial de la historia china al que dio comienzo la Primera Guerra del Opio, o la primera guerra anglo-china, un conflicto armado librado entre el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda y China entre 1839 y 1842.

Los estudios de politología frecuentemente cita cánones de la filosofía confuciana de los que aparentemente deriva la propensión de los chinos a los compromisos para evitar los conflictos abiertos. Pero esta metodología resulta inconsistente. Si la cultura china se basa en el confucionismo, la europea en el cristianismo, que más que cualquier otra relligión del mundo predica la paz, el amor fraternal y el perdón a los enemigos. Esto no impidió a que en su momento Europa se convirtiese en la región más militarizada del planeta cuando los estados europeos conquistaron países y pueblos enteros. Así que no merece la pena dar demasiada importancia a la influencia de los factores culturales y religiosos en la política exterior.

En realidad, la expansión territorial de China se vio contenida durante siglos por otro tipo de factores: el geográfico y el militar. El Imperio Chino, ya durante el reinado de los emperadores de la dinastía Han, se expandió hasta sus fronteras naturales, difíciles de superar. Desiertos y estepas, montañas y bosques eran obstáculos insalvables para los ejércitos en la era preindustrial. Aún si llegaban a superarlos era imposible colonizar las nuevas tierras por dificultades de abastecimiento y administración.

No obstantes, el imperio chino “no propenso a la expansión” hizo múltiples intentos de ampliar su territorio fuera de las fronteras dictadas por la naturaleza. Pero las costosas y agotadoras expediciones militares a Corea, Indochina, Tibet o Asia Central tarde o temprano terminaban en fracaso.

Sólo los emperadores de la dinastía manchú Quing, que llegaron al poder en el siglo XVII, consiguieron cambiar la situación con el uso masivo de la caballería. Aunque muchos asocian este período de la histora china al estancamiento y decadencia, al principio la dinastía Quing supuso un siglo de prosperidad acompañado por una expansión importante de su dominio tanto en las provincias lejanas del país como en los territorios colindantes de Asia interior.

Pero la fuerza de China se volvió una debilidad. El papel del hegémono regional, determinado por la georgafía, condujo a un estancamiento en la organización militar. El país asiático se quedó al margen de la “revolución militar” en Europa entre los siglos XV y XVII, que supuso cambios importantes en la misma idea militar, en la táctica y gestión de las tropas. Este período de una evidente debilidad militar de China en comparación con las potencias occidentales y Japón difícilmente se debe a las carácteristicas culturales o nacionales de los chinos.

Los fracasos de China en las guerras del siglo XIX y principios del XX y el estereotipo de que los chinos son malos soldados es una consecuencia de los factores políticos, económicos y organizativos. Pero no hace falta ir lejos para demostrar la eficiencia y capacidad de los combatientes chinos. Miles de ellos, por ejemplo, participaron en la Guerra Civil rusa (1917-1923) y, al ser integrados en un sistema militar moderno y eficaz, resultaron ser unos soldados excelentes.

La percepción de la guerra y la expansión en China es un problema de la política mundial y también de la política interior del país asiática. Tras convertirse en la potencia económica número uno en el mundo China empieza a consolidarse como una potencia militar. Cada vez cobran más popularidad las teorías de la amenaza china. Por otro lado, en la sociedad china cobran fuerza los sentimientos de corte militarista, muchos chinos abogan por una política exterios más dura criticando la “indecisión” del gobierno.

Como en muchos otros países la política china es el resultado de la influencia de muchos factores políticos y económicos. Y como en cualquier otro país podrá cambiar en cualquier momento y de cualquier manera.

Fuente: LVR