Benedicto, "escondido del mundo", pero bien acompañado

Benedicto XVI sigue enviando mensajes en los últimos actos públicos de su pontificado. Hoy dijo que estará "escondido del mundo".

El papa Benedicto XVI aseguró que permanecerá “escondido para el mundo”. Pero no para todos. Es que el mismo día en que se conoció su último mensaje, se supo que Joseph Ratzginger - tal como lo publica El País- no estará solo en el monasterio de monjas del Vaticano en el que, después de una breve estancia en Castel Gandolfo para no interferir el cónclave, ha decidido recluirse. 

Lo acompañará su secretario personal, monseñor Georg Gänswein, y las cuatro laicas consagradas que lo vienen atendiendo en las dependencias papales y que forman la llamada Familia Pontificia.

Al tratarse del padre Georg —un nombre al que siempre se añade el apelativo de "guapo", como si fuera su segundo apellido—, la cuestión ha sido tratada como nota de color, pero el asunto resulta chocante por dos aspectos. El primero es que, a principios del pasado mes de diciembre, el sumo pontífice nombró a su secretario prefecto de la Casa Pontificia y, el día 6 de enero, lo ordenó arzobispo.

Se trataba, se dijo entonces, de un blindaje en toda regla tras el desgaste del caso Vatileaks —la filtración masiva de documentos secretos—y de asegurarle un futuro dentro de la jerarquía vaticana. La segunda incógnita, que tal vez solo conteste el tiempo, es para qué necesita Ratzinger tanto personal a su servicio si su intención es dedicarse a la oración, mudo y oculto a los ojos del mundo.

Son preguntas en busca de respuestas, pero por ahora todas las tiene el todavía Papa. No obstante, en un intento desbocado por alcanzar a entender la renuncia de Ratzinger —más incomprensible aún por cuanto sus últimas apariciones demuestra más lucidez, memoria y don de la oratoria que muchos de sus congéneres—, se intentan reconstruir periodísticamente los últimos meses del papado para encontrar el detonante de la decisión.

El periódico italiano La Stampa publicó este jueves que “el Papa decidió renunciar después de una caída” durante su viaje a México. “El 25 de marzo por la mañana”, según el relato de un prelado recogido por el periódico, “durante la última jornada que pasó en la ciudad de León, mientras nos encontrábamos en la casa de las religiosas capuchinas, Benedicto XVI se levantó con el pelo manchado de sangre. Dijo que no se había caído del todo, sino que se había golpeado con el lavabo (..) La herida no era profunda ni preocupante. No tuvo problemas para ponerse la mitra durante la misa”. El portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi, declaró que no podía desmentir la noticia, pero sí negó que aquella caída fuera el desencadenante del adiós.