Fin de la huelga que tapaba de basura a Madrid

Luego de 13 días los trabajadores levantaron la medida de fuerza por anuncios de despidos y volvió el servicio de recolección a la capital española.

Foto: dpa
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Los servicios de limpieza y jardines de Madrid volverán a la normalidad después de que sus trabajadores ratificaran hoy el acuerdo alcanzado de madrugada con las empresas concesionarias, poniendo fin a una huelga que durante 13 días ha llenado de toneladas de basura las calles de la capital española.

Lo hicieron votando a mano alzada en cuatro asambleas multitudinarias celebradas en distintos puntos de Madrid. A lo largo de la noche retomarán su tarea, relevando a los servicios mínimos contratados por el ayuntamiento desde el sábado para despejar de desechos las zonas más perjudicadas por el paro.

Finalmente, los trabajadores consiguieron su objetivo: no habrá despidos ni rebajas salariales, como en un principio proponían las empresas, aunque a cambio podrán acogerse a bajas voluntarias y tendrán que afrontar un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) de 45 días de suspensión al año hasta 2017.

El pacto se firmó tras una ardua negociación que se materializó en un preacuerdo en la madrugada del viernes. Un día después, y tras una jornada tensa entre sindicatos y empresas, se llegó a un acuerdo definitivo "in extremis".

Los sindicatos expresaron su satisfacción y destacaron la "unidad y el esfuerzo de todos los trabajadores y sindicatos" de los servicios de limpieza. Durante la huelga se mantuvieron firmes y descartaron cualquier propuesta que incluyera despidos o rebajas salariales.

El paro comenzó el pasado 5 de noviembre, después del anuncio de 1.134 despidos -en una plantilla de 6.000- por parte de las empresas que se habían adjudicado el servicio de limpieza y jardines el pasado mes de agosto.

Los efectos pronto empezaron a notarse en la capital de España, donde la basura desbordó las papeleras y contenedores e hizo intransitables algunas calles del centro de la ciudad.

Aunque el consistorio de Madrid insistió día tras día en que no había riesgo de insalubridad, vecinos y comerciantes impulsaron distintas iniciativas para intentar poner fin a la situación: desde brigadas vecinales de limpieza hasta quejas formales ante el ayuntamiento.

La presión de los ciudadanos y de su propia formación política, el Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy, llevaron a la alcaldesa Ana Botella, en el punto de mira por su tibia gestión del conflicto, a dar un ultimátum de 48 horas a las empresas para llegar a un acuerdo.

Trascurrido el plazo, el consistorio asumió los servicios mínimos de la huelga, cuyo incumplimiento había denunciado, a través de una empresa que quitó de las calles de Madrid, durante la jornada de ayer, cientos de toneladas de desechos.

La alcaldesa pidió hoy una modificación de la ley de huelga en España para evitar el incumplimiento de los servicios mínimos y aseguró que "ni un solo euro" del coste de este paro, que cifró en medio millón de euros, repercutirá en los bolsillos de los ciudadanos.

La huelga de limpieza ha tenido repercusión en la imagen exterior de Madrid, afectada ya por un descenso del número de visitantes y por su derrota en la candidatura de los Juegos Olímpicos de 2020. Las imágenes de montones de basura en el centro de la capital española han dado la vuelta al mundo.