Gracias a una tasa de crecimiento anual estimada en 5,5%, sus altos salarios y bajo desempleo, Chile es para muchos gurúes económicos occidentales un modelo a seguir para los países en desarrollo. Entonces, ¿por qué tantos chilenos parecen dispuestos a votar a alguien que promete un cambio profundo en el sistema tras las elecciones de este domingo? Según un informe de la BBC Mundo, la respuesta está en las protestas estudiantiles que tuvieron lugar en 2011.
Aquellas movilizaciones, las más grandes desde el fin del régimen del general Augusto Pinochet en 1990, evidenciaron que detrás del éxito económico de Chile hay una sociedad profundamente frustrada.
Este país tiene el sistema universitario más caro de toda la región. Para pagar la carrera, los estudiantes y sus familias se endeudan con créditos de miles de dólares que tardarán años en pagar.
Aquellas protestas, según la directora de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Central de Chile, Pamela Figueroa, fueron un reflejo de que para combatir la desigualdad de Chile es necesario un cambio en el sistema de educación.
"Ese será uno de los mayores desafíos para el próximo presidente", le dice a BBC Mundo.
No hay otro país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) donde exista tanta diferencia entre los que más ganan y los que menos.
Por ejemplo, los ingresos del 10% más rico de Chile son 27 veces mayores que el del 10% más pobre.
Pero cada vez más chilenos están dispuestos a levantar su voz contra la desigualdad.
Dos caminos
Bachelet aspira a una educación pública de calidad y gratuita, además de una reforma fiscal que grave más a las grandes empresas y reduzca los impuestos personales parece contar con el beneplácito de las clases populares y medias, a juzgar por las encuestas, que le dan un 47% de la intención de voto.
Su principal rival es Evelyn Matthei, la exministra de Trabajo del actual presidente, Sebastián Piñera, a quien la constitución le impide presentarse a un segundo mandato.
Matthei llegó tarde a la campaña y casi por sorpresa, después de que los dos candidatos de la derecha renunciaran a competir.Asegura que los planes de su rival acabarían con años de estabilidad económica y que dejarían un gigante hoyo en el presupuesto nacional.
A cambio propone un sistema educativo basado en la competencia, donde los profesores con mejores resultados puedan recibir subvenciones y donde las familias más necesitadas puedan tener ayudas para mandar a sus hijos a la escuela.
También está a favor de bajar los impuestos a las empresas y sostiene que para acabar con la desigualdad no hay nada mejor que la creación de empleo.
Crece, pero no se desarrolla
Los estudiantes explicaron el “enigma” económico chileno durante sus movilizaciones en 2011. La idea: Chile crece pero no se desarrolla. Más allá de la brutal desigualdad (un 70% de la población tiene unos ingresos mensuales de 408 euros), lo que define la yugular de la actividad económica chilena es la actividad de los servicios públicos privatizados (sanidad y educación), señala ElPaís.
“El otro motor del crecimiento es doméstico: la comercialización de la vida de los chilenos, que en gran medida sigue el modelo norteamericano. Redistribuye dinero dentro del país. En los últimos años, este segundo motor del crecimiento ha tomado el liderazgo”, sostienen Roland Benedikter, de la Universidad de California, y Katja Siepmann, investigadora del instituto Opina de Chile, en un trabajo publicado por la revista económica norteamericana Challenge.
“El cambio del centro de gravedad del crecimiento desde el sector exterior al doméstico ha creado una situación en la cual una gran parte del crecimiento económico es improductivo para la mayoría de los ciudadanos”, dicen.
Estos sectores, educación y servicios sanitarios, se desarrollan con el crédito bancario a los consumidores presentes en ambas actividades. Según el informe, hace mucho tiempo que las tiendas, supermercados y farmacias han dejado de generar beneficios a partir de la calidad de sus productos y sus ventas. “La mayor parte de los ingresos se obtienen por productos financieros que se venden con las mercancías”, señalan. El ejemplo más común: el farmacéutico ofrece a su cliente pagar hasta las aspirinas en varias cuotas.
“El crédito se impone en las compras más pequeñas”. Un segundo mandato de Michelle Bachelet, ¿cambiará el modelo de “comercialización de la vida de los chilenos”? Si la respuesta se deduce de su primer periodo (2006-2010), la respuesta es que hará algunos cambios sin afectar la continuidad de lo esencial.
A saber:
La economía chilena es de mercado-neoliberal, con participación privada en amplias áreas de la economía, aunque posee integración mixta en faenas descritas como estratégicas como la producción de cobre, el principal producto de exportación del país.
La principal empresa productora de cobre es Codelco, de calidad estatal.
Chile tuvo un crecimiento de 5,6 por ciento en su economía y se calcula en un rango de 4 a 4,5 por ciento la expansión en 2013.
En este momento el país enfrenta una desaceleración económica.
Principal socio comercial: China.