Paraguay: campesinos abandonaron tierras aborígenes

Más de 300 personas sin tierra se retiraron pacíficamente de una extensa propiedad perteneciente a la etnia Aché.

Foto: lanacion.com.py
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Alrededor de 300 campesinos sin tierra se retiraron pacíficamente de las tierras ancestrales de la etnia Aché, ubicadas en la selva norteña de Paraguay y que hace un año habían sido ocupadas por los campesinos.

Según explicó a la agencia norteamericana Associated Press el jefe Martín Achijuangi, líder de la tribu Kuetuvy II de la etnia Aché, los campesinos "tal vez se asustaron al conocer el despliegue de más de 200 policías o no quisieron tener un enfrentamiento, pero lo cierto es que los invasores abandonaron nuestras tierras".

La aldea y sus tierras circundantes, las cuales habían sido ocupadas por los campesinos hace un año, se encuentran a 400 kilómetros al noreste de la capital Asunción, y a unos 80 kilómetros de la estancia Marina Cué, donde en junio del año pasado ocurrió una matanza de 11 campesinos y seis policías durante un intento de desalojo.

El líder de la aldea comentó que "los policías llegaron junto con el fiscal José Zarza para cumplir una orden judicial de desalojo. El Estado nos dio legalmente en 2010 unas 4.700 hectáreas adentro de la reserva natural del bosque Atlántico para que podamos vivir de acuerdo con nuestras costumbres: cazando animales silvestres y recolectando frutas".

La problemática de los campesinos sin tierra es uno de los mayores problemas que ha enfrentado los últimos gobiernos paraguayos. De hecho, durante la presidencia del izquierdista Fernando Lugo (2008-2012) las agrupaciones campesinas invadieron o intentaron ingresar a varios terrenos privados ante la falta de tierras fiscales.

Lugo había prometido en su campaña electoral una importante reforma agraria que otorgara tierras a las más de 78 mil familias rurales que no poseen un lugar estable para vivir. Sin embargo, la falta de fondos impidió la compra de las tierras necesarias para asentar a los campesinos.

El actual gobierno del conservador Horacio Cartes, que asumió en agosto, no hizo promesas específicas sobre la reforma agraria pero anunció que pondrá en marcha planes para que los campesinos con tierra permanezcan en sus comunidades dedicándose a la agricultura familiar, con respaldo técnico estatal.