Ya sea en Washington, Londres, París, Tokio o Oslo, a los jefes de gobierno los une una desagradable sensación de incertidumbre. Ninguno sabe muy bien qué está ocurriendo realmente en el desierto argelino. Sólo una cosa es hoy una cruel certeza: La sangrienta operación para liberar rehenes aún no acabó. Y lo que se sabe hasta ahora es horrible.
"Fue una pesadilla", cita el diario francés "Le Monde" a uno de los rehenes liberados, que no quiso dar a conocer su nombre. "Aún tengo mucho miedo", añadió el hombre nervioso, confundido. "Una situación terrible. Hubo muertos".
De la primera noche del secuestro hay relatos de lo que ocurría en una sala común de la planta de gas. "La noche fue muy dura. No teníamos nada para comer ni para beber. Todos lloraban y gritaban".
Entre estos rehenes también había, al parecer, un estadounidense. "No sé si ellos (los terroristas) lo reconocieron como estadounidense o si se asustaron cuando se movió". Dispararon contra el hombre y murió en el acto. "Según la información que yo tengo, sangraba y no sobrevivió", informó uno de los liberados a "Le Monde".
Luego, por la mañana: "Explosiones, disparos, bombardeos y gritos de mujeres". El rehén tampoco sabe si los terroristas eran argelinos o extranjeros. "Todos llevaban turbantes y hablaban árabe clásico. Estaban fuertemente armados". Según la organización terrorista Al Qaeda en el Magreb, los atacantes provienen de Canadá, Egipto, Mali, Argelia, Níger y Mauritania.
En Europa 1, Alexandre Berceaux, uno de los empleados franceses de la planta, relató: "Había terroristas entre los muertos, extranjeros, locales". Él mismo se atrincheró en su cama, no muy lejos de donde estaban los terroristas. "Me escondí casi 40 horas en mi habitación. Tenía algo para comer, algo para beber. Pero no sabía cuánto tardaría". Él cree que lo salvaron los militares argelinos.
Una noruega relató a la cadena NRK: "Mi marido llamó y dijo que había sido llevado a un lugar seguro. Pero no puedo estar contenta porque aún quedan muchos con destino incierto". Desde el comienzo de la toma de rehenes, estuvo "pegada al televisor" y además buscando información en Internet: "Todo se siente como muy irreal".
Los gobiernos en el exterior no tuvieron ninguna información de la operación militar argelina antes de que esta se realizara. El primer ministro británico, David Cameron, pidió hoy expresamente ser informado sobre los pasos siguientes. El primer ministro noruego, Jens Stoltenberg, fue informado telefónicamente sobre la operación cuando ya estaba transcurriendo. En Tokio hay desconcierto. Estados Unidos pidió "claridad" de parte de Argelia. Tampoco en París recibieron información previa. "Argelia es un estado soberano", dijeron allí. El gobierno argelino reitera que está en "contacto constante" con todos los países.
Mientras la operación en el Sahara argelino aún no terminó, un portavoz de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) amenaza ya con nuevos ataques. Argelia debería mantenerse alejada de las centrales de compañías extranjeras. "Estaremos allí donde nadie nos espere".
La Unión del Magreb Árabe, una organización que integran Argelia, Libia, Marruecos, Mauritania y Túnez, analiza cómo reaccionar. El secretario general Habib Ben Yahia quiere garantizar que el Magreb sea un lugar estable y pacífica "y que no se convierta en un nuevo Afganistán".