La III Cumbre América del Sur-Países Árabes (ASPA), enmarcada en la convulsión que afecta a ese último bloque y que hace aparecer al primero como territorio de paz, se basará en acuerdos logrados el viernes en el seno de las Naciones Unidas en Washington, anticipó el canciller peruano, Rafael Roncagliolo.
"Estamos iniciando una cooperación multidimensional", enfatizó Roncagliolo en referencia a la variedad de temas que se tocarán.
Pero el que apenas 13 de los 34 países hayan anunciado que su delegación estará encabezada por su máximo líder de Estado ha dejado entre los analistas la sensación de que el acercamiento bilateral está lejos de ser prioridad.
"Hasta ahora el único espacio de acercamiento político significativo entre el mundo árabe y América Latina ha sido el de Irán y los gobiernos izquierdistas de este vecindario. En los demás casos la política no ha pasado de ser el usual complemento oficioso y ligero de iniciativas comerciales", explicó el analista peruano Mirko Lauer.
Otros destacan que hasta ahora los acuerdos internos del ASPA son de segundo nivel y sin carácter vinculante, además de que el intercambio comercial se ha mantenido históricamente en niveles relativamente bajos.
Para Roncagliolo, hay sin embargo razones para confiar. Una muestra, afirma, es la cumbre empresarial paralela que reunirá a unas 400 personas, incluidos delegados de fondos de inversión.
Los árabes, entre cuyos países hay algunos que gracias al petróleo tienen un producto bruto interno per cápita superior al de Estados Unidos, como Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar, tienen necesidad por ejemplo de oferta agrícola, y América del Sur puede dársela.
Los gobernantes árabes confirmados son el rey de Jordania, Abdalá II bin al Hussein; el emir de Qatar, Hamad bin Jalifa al Thani; y los presidentes de Líbano, Michel Suleiman; Túnez, Moncef Marzuki, y la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas.
Por América del Sur estarán la argentina Cristina Fernández, el boliviano Evo Morales, la brasileña Dilma Rousseff, el chileno Sebastián Piñera, el colombiano Juan Manuel Santos, el ecuatoriano Rafael Correa, el guyanés Donald Ramotar, el peruano Ollanta Humala y el uruguayo José Mujica.
Siria y Paraguay están suspendidos de sus grupos. El primero por la cruenta represión del gobierno a protestas opositoras (Amnistía Internacional pide que salga de Lima una condena explícita) y el segundo por el desalojo del presidente Fernando Lugo.
Unos 10.000 policías tendrán a su cargo la seguridad, no sólo para impedir que algunos sindicatos cumplan su amenaza de generar desorden, sino para neutralizar posibles acciones terroristas.
El gobierno dispuso que el lunes y el martes sean feriados, lo que más que un tributo a la Cumbre apunta a descongestionar vías.
Se cree que las tensiones y las revueltas de contenido religioso ocuparán espacio central en la discusión política. También se espera que los sudamericanos ratifiquen su apoyo a una Palestina soberana.
La Cumbre debió hacerse a comienzos de año pasado, pero se fue aplazando por los problemas. "El panorama en parte del mundo árabe sigue movido por un menú de derrocamientos, furias islámicas y movidas geopolíticas (pero ahora) son suficientes los países con gobiernos estables como para hacer la Cumbre", sostuvo Lauer.
ASPA nació en 2005 por iniciativa del entonces presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula Da Silva, y ya celebró dos cumbres, una en Brasilia y otra en Doha.
Sudamérica y los países árabes buscan "cooperación multidimensional"
Jefes de Estado y de gobierno de Sudamérica y del mundo árabe se reunirán en Lima el lunes y martes para definir una "cooperación multidimensional" entre dos bloques que, aunque con puntos históricos comunes, están distanciados por la geografía y la cultura.