El gobierno chino se defendió hoy de las críticas vertidas en una carta enviada por los corresponsales alemanes que trabajan en el país asiático a la canciller alemana, Angela Merkel.
Poco antes de la llegada de la jefa de gobierno de visita a China, el Ministerio del Exterior señaló en Pekín que los periodistas extranjeros son bienvenidos en el país, pero que tienen que cumplir las leyes nacionales.
La reacción es una respuesta a una carta firmada por 26 miembros de las uniones de corresponsales en Pekín, Shanghai y Hong Kong, en la que éstos se muestran alarmados por la ola de casos de reporteros intimidados, amenazados e incluso agredidos.
"Esperamos que los periodistas extranjeros se atengan a las leyes chinas, respeten su cumplimiento y mantengan una buena cooperación con las autoridades de China", señala la declaración.
Los reporteros denuncian en su carta entre otras cosas la inseguridad existente por las interpretaciones arbitrarias que se hacen de las normas para su trabajo.
El trasfondo del conflicto son los temores de la cúpula comunista de que pueda surgir un movimiento opositor en China tras las "protestas del Jazmín" que se produjeron paralelamente a la "primavera árabe".
Merkel llega el jueves a China por primera vez acompañada de gran parte de su gabinete. El de la prensa será uno de los temas que trate con las autoridades en Pekín. Berlín señaló que la canciller "conoce bajo qué difíciles condiciones y con qué limitaciones" trabajan los periodistas extranjeros en China.
Como reacción a la carta, un representante del Ministerio del Exterior chino convocó a cinco reporteros a una charla informal en un café, en el marco de la cual les recordó que para realizar entrevistas no solamente tienen que tener la autorización de la persona en cuestión, sino también de las autoridades locales. No fue más concreto al respecto.
Fuente: DPA.
China impone condiciones a la prensa internacional y defiende su postura
Este país tuvo un incidente con 26 periodistas alemanes, quienes enviaron una carta a Angel Markel, pues se sienten intimidados, amenazados y "hasta agredidos". El gobierno chino pretende “que los periodistas extranjeros se atengan a las leyes chinas, respeten su cumplimiento y mantengan una buena cooperación”.