Viaje a las ciudades fantasma de China

Con la ralentización del crecimiento, la inversión que se ha hecho en infraestructura se está volviendo cada vez más difícil de sostener, y muchos proyectos inmobiliarios –desde ciudades y centros comerciales hasta parques temáticos- han sido abandonados a su suerte.

“Se ha hablado mucho recientemente de los pueblos fantasmas en Irlanda y España, pero China es como Irlanda y España bajo los efectos de los esteroides”.

Así describe Kevin Doran, director de fondos de inversión de la empresa británica Brown Shipley, uno de los efectos de la desaceleración del crecimiento económico en China.

Con la ralentización del crecimiento, la inversión que se ha hecho en infraestructura se está volviendo cada vez más difícil de sostener, y muchos proyectos inmobiliarios –desde ciudades y centros comerciales hasta parques temáticos- han sido abandonados a su suerte, informa hoy la BBC.

La inversión en infraestructura representa gran parte del Producto Interno Bruto (PIB). Si ésta área se ve afectada, las consecuencias se sienten en todos los ámbitos.

Y con una fuerza de trabajo tan numerosa, se hace difícil poner un freno cuando se detiene el crecimiento y la oferta de viviendas y negocios supera la demanda.

“Cada año ingresan al mercado laboral en China unas siete u ocho millones de personas y tienes que darles algo que hacer para retener la legitimidad del gobierno”, le dice Doran a la BBC.

“Quizá hace 10 o 15 años estaban haciendo cosas que tenían sentido –carreteras, vías de ferrocarril, plantas de energía eléctrica- pero ahora se ha llegado al punto de invertir por el sólo hecho de hacerlo”, añade.

Como le dijo recientemente a la BBC Edward Chancellor, estratega global de la firma de inversiones GMO, China ha construido una Roma cada dos meses en la última década.

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