Nuevo gobierno francés emprenderá reformas a pesar del déficit

El nuevo gobierno francés emprenderá profundas reformas políticas y sociales a pesar de la difícil situación presupuestaria y cumplirá así con las promesas electorales del presidente François Hollande, según anunció el primer ministro Jean-Marc Ayrault.

Presidente francés Francois Hollande. Foto: Reuters
Presidente francés Francois Hollande. Foto: Reuters

 "No vamos a retirar nada", dijo Ayrault en su primera declaración de gobierno. Además, aseguró que se mantendrá el objetivo de reducir el déficit presupuestario, que supera el límite establecido por la Unión Europea (UE).

Entre las promesas electorales del socialista Hollande estaba, entre otras, la suspensión del aumento al impuesto al valor añadido, previsto por el antecesor Nicolas Sarkozy, así como la introducción del derecho a casarse y a adoptar para las parejas homosexuales.

Además se prometió gravar con mayor dureza a las personas de mayores ingresos, las instituciones financieras y las grandes empresas para dotar de dinero fresco a las cajas del Estado. Para que fluya dinero fresco a las arcas estatales, habrá un impuesto del 75 por ciento para los ingresos de más de un millón de euros.

Otro de los proyectos previstos es una reforma del derecho electoral parlamentario, que hasta el momento ha perjudicado fuertemente a los pequeños partidos, así como modificaciones a la legislación jubilatoria. La edad de jubilación para los franceses que comenzaron a trabajar demasiado pronto ya fue bajada por decreto de los 62 a los 60 años.

   Tras el discurso de Ayrault, la Asamblea Nacional le expresó su confianza por gran mayoría. Un total de 301 representantes votó a favor y 225 en contra. Los socialistas de Hollande tienen desde las elecciones a principios de junio la mayoría en la primera cámara parlamentaria.

La primera declaración de Ayrault como premier se vio empañada por las estimaciones del tribunal de cuentas, que la víspera comunicó que en el próximo año y medio el nuevo gobierno deberá tapar un agujero de casi 40.000 millones de euros en el presupuesto. Si esto no ocurre, el tribunal previó que el país no podrá cumplir con sus promesas de ahorro.

Francia prometió para fines de 2013 reducir su déficit presupuestario hasta el tres por ciento. El año pasado registró un déficit de 5,2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

Ayrault tuvo que volver a corregir a la baja las previsiones coyunturales del gobierno, según las cuales para este año se espera un crecimiento económico de sólo el 0,3 por ciento. El gobierno de Sarkozy había estimado un crecimiento del 0,7 por ciento. Para el próximo año se proyectó una mejora del 1,2 por ciento.

 El nuevo primer ministro dijo ante la Asamblea Nacional que el gobierno podría aprovechar la situación coyuntural para justificar la falta de cumplimiento de sus promesas, pero que no lo hará.