Amin al-Bakri, comerciante de langostinos y padre de tres hijos, fue detenido durante un viaje de negocios a Tailandia hace casi 10 años. Hamidullah Khan tenía 14 años cuando fue capturado en Paquistán y hace cuatro años su familia no lo ve. Hoy ambos se encuentran internados en una cárcel en la base naval de Bagram, Afganistán, bajo la custodia de Estados Unidos.
Sus detenciones fueron secretas, y en los años que llevan presos no se han presentado cargos ni testigos en su contra, no han tenido representación legal ni acceso a un tribunal que pueda resolver sus casos.
Amin al-Bakri, Hamidullah Khan y otros detenidos en Bagram se encuentran en un limbo legal que ha generado críticas y denuncias contra el gobierno de Estados Unidos por parte de organizaciones defensoras de los derechos humanos.
Con diez veces más presos que en la base de Estados Unidos en Guantánamo, la cárcel de Bagram se ha convertido en el nuevo símbolo de las detenciones secretas y sin acceso a la justicia, de la lucha antiterrorista de Washington iniciada bajo el presidente George W. Bush.
"El otro Guantánamo"
En Bagram también se han denunciado casos de abuso, tortura y en el 2002 dos presos murieron tras días de maltrato por militares de EE.UU. Cinco soldados fueron encontrados culpables del incidente.
A diferencia de Guantánamo, donde tras años de litigio los presos tienen acceso limitado al sistema judicial de Estados Unidos, los detenidos en Bagram no tienen ninguna protección legal.
Ahora un juez federal en Washington examina el caso de varios detenidos que alegan que bajo la Constitución de Estados Unidos, deben tener la protección de habeas corpus.
Los litigantes argumentan que la base en Bagram debe ser considerada jurisdicción de Estados Unidos y por ende estar bajo el proceso legal vigente en este país.
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Bagram, el Guantánamo olvidado
En esta cárcel, ubicada en una base naval en Afganistán, se han denunciado casos de abuso y tortura. Tiene diez veces más presos que la famosa base de EEUU en Cuba. Sus detenciones fueron secretas, y en los años que llevan presos no se han presentado cargos ni testigos en su contra, no han tenido representación legal ni acceso a un tribunal. Ahora un juez federal en Washington examina el caso de varios detenidos que alegan que bajo la Constitución de EEUU, deben tener la protección de habeas corpus.