Isla de Bunce: la esclavitud como atractivo turístico

Por más de cien años, niños, mujeres y hombres fueron negociados en esta pequeña isla de Sierra Leona. Aún permanece allí un antiguo fuerte para esclavos de larga data. Desde el puerto, tras un viaje de diez semanas, llegaban a su destino: las plantaciones de arroz en Estados Unidos.

Foto: matthew oldfield
Foto: matthew oldfield

Por más de un siglo, Bunce, una pequeña isla en la costa de Sierra Leona, fue el centro de negocios truculentos.

Hombres, mujeres y niños que habían sido secuestrados o vendidos de sus casas eran apiñados dentro del fuerte de piedra de la isla, encadenados y recluidos en corrales como animales.

Después de una espera de semanas o meses, eran obligados a subir a un barco, anclado en el puerto de piedra de la misma isla.

Aquellos que sobrevivían al viaje de 10 semanas a través del Atlántico se encontraban en un mundo completamente nuevo: las plantaciones de arroz de las colonias americanas.

Eso fue hace más de 200 años. Hoy el viejo fuerte se está desmoronando, y muy pocas personas fuera de Sierra Leona saben que existe.

Pero un comprometido grupo de historiadores, arquéologos y ciudadanos preocupados se han propuesto preservar lo que queda de Bunce.

Para ello, quieren construir un museo sobre la isla en la capital de Sierra Leona, Freetown, y ofrecer visitas guiadas al fuerte para ayudar a comprender su importancia histórica.

El objetivo es ayudar a los afroamericanos a reconectarse con sus antepasados perdidos en Sierra Leona.

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