Los cinco sindicatos más poderosos del mundo

Miguel Ángel García Vega escribe en Foreign Policy un análisis con foco en Europa y su contexto actual de crisis.  "En un contexto de recortes sociales y pérdidas de derechos de los trabajadores, el sindicalismo debe representar más y mejor que nunca a la sociedad".

Los sindicatos transitan por su particular encrucijada. En un tiempo en el que se está redefiniendo los parámetros de las relaciones entre empresa y trabajador, las organizaciones sindicales tienen que encontrar su lugar en el mundo. Un lugar, para muchos nuevo, en el que sus banderas deben ondear eslóganes diferentes dentro de un tiempo que cambia en un pestañeo. Pero la crisis, que se está prolongando mucho, sobre todo en Europa, lejos de reforzar su posición, en algunos casos la está debilitando.
La extrema fragilidad que atraviesan ciertas economías europeas (Grecia, Irlanda, Portugal, Italia, España) está limitando la fuerza de estas organizaciones, que se ven obligadas a aceptar propuestas que en otro tiempo económico jamás hubieran encontrado eco en ellas. Aun así, y a contracorriente, los sindicatos perseveran por mantener su peso e influencia. Y hay que tenerlo claro, frente a ciertas campañas que estamos viendo (España es un ejemplo), que pretenden menoscabar el valor y legitimidad de los sindicatos como representantes sociales, es necesario lanzar la idea de que un país necesita un Gobierno fuerte, una oposición enérgica, una sociedad civil con fuerza y, desde luego, unos sindicatos también fuertes. No se engañen, de ello depende nuestro futuro.

Es, por lo tanto, en este contexto nuevo, y a veces errático, donde operan los cinco sindicatos más poderosos del mundo. Cuatro de ellos están en el Viejo Continente –algo que no resulta sorprendente, pues Europa representa la cuna del sindicalismo– y uno en Estados Unidos. La lista de estos poderosos estaría compuesta por IG Metall (Alemania), CGT (Francia), CGIL (Italia), UGT (Portugal) y AFL-CIO (Estados Unidos) y en ellos hay sindicatos de sector junto con confederaciones. En el caso europeo, además, son interlocutores habituales en muchas directivas comunitarias, evidenciando su fortaleza

Tal vez haya lectores que echen de menos la presencia de organizaciones sindicales asiáticas y latinoamericanas. No es que no exsitan asociaciones de trabajadores allí, sino que en la mayoría de las ocasiones está muy diluido. En los países latinoamericanos, la regulación es muy diversa, y en alguno se ha promovido –o impuesto– históricamente desde la legislación nacional un modelo de unidad sindical. Por ejemplo, un solo sindicato confederal, como sucede en Brasil. Mientras, en muchas naciones de Asia, el control férreo de la Administración de la actividad obrera (una constante a lo largo del tiempo) ha dado lugar a sindicatos con una orientación sobre todo vertical.

Sea como fuere, y a pesar de jugar a la contra, el sindicalismo mantiene viva su pujanza. Así que recorramos la topografía de esos cinco grandes del mundo y de cómo son capaces de influir en los gobiernos y las administraciones de los países donde operan.
 

Los cinco sindicatos, haciendo clic aquí, en Foreign Policy.